La pajarera de oro: una historia misteriosa de sombras y luces

A causa de su amarga soledad, la princesa colecciona objetos, pero sobre todo: pájaros. Cientos de maravillosos y exuberantes pájaros enjaulados, que se convierten en su lujoso capricho, exóticos ejemplares alados, símbolos de su soledad. Animales tan exóticos que solo viven en la imaginación de Valentina.

Los sirvientes viajan por remotos y desolados lugares para encontrar los pájaros más esplendidos y para contentar los deseos de Valentina. Durante los intrépidos viajes algunos pierden la vida otros al volver son decapitados. Hasta que un sirviente, con inteligencia y astucia, le regala algo inesperado: el huevo de un pájaro que habla. La felicidad y la esperanza iluminan la vida de Valentina. Tendrá que cuidar del huevo con cariño hasta que se abra.

La historia de la caprichosa Valentina, prisionera de su pajarera de oro, contiene un precioso mensaje: que no se puede tener todo lo que se desea; la codicia de la solitaria niña esconde la necesidad de llenar un vacío de sentimientos que los coloridos pájaros no pueden llenar. Valentina aprenderá la virtud de la paciencia y de la perseverancia.

La pajarera de oro, Anna Castagnoli y Carll Cneut

sabía que movimiento es cambio, viaje

cambio de estado
entre
la vuelta
nombrar

en el cambio
transplantada
en otras estaciones

os dije: me voy

sabía que
movimiento es cambio,
viaje,

los bolsillos,
las maletas llenas,
tierra

estoy,
no dejo de irme

Allí : Hier
Carmen José

Primera técnica para aprender a dibujar una vaca

El mejor libro para aprender a dibujar una vaca, Hélène Rice y Ronan Badel

Una historia sobre las emociones y dificultades de la infancia que resulta un relato cercano, emotivo, cotidiano y con toques originales 

Este es un libro con capítulos, no muy extenso pero sí algo largo, así que está recomendado para niños de unos 8-9 años, algo menos si se lo leemos nosotros a ellos.

El texto es ameno, de fácil lectura pero de gran calidad. Además, intercala bastantes ilustraciones en color, de manera que su lectura se hace muy entretenida.

El tema es muy acorde a esa edad en la cual los niños empiezan a entablar amistades más fuertes y, a veces, tienen conflictos entre grupos de amigos.

El libro nos ha enganchado mucho y la verdad es que nos ha dado mucho de qué hablar, pues se tratan en él muchos temas de la vida cotidiana que afectan a los niños: muerte de un abuelo, relaciones familiares, amistades, valor, coraje, rivalidades, conflictos, abusos de poder de niños más mayores,… 

En definitiva, una historia sobre las emociones y dificultades típicas de la infancia que resulta un relato muy cercano, emotivo, cotidiano y con toques muy originales. 

El abuelo de Aarón acaba de morir y, para colmo, los gamberros del barrio han destrozado la cabaña que con tanto empeño estaba construyendo con su amigo Gregorio. 

Aarón se siente muy impotente, triste y enfadado. Así que decide devolverles la jugada. Bueno, él no. Lo hará el superhéroe Maarón, que no es otro que Aarón vestido de arriba a abajo de color marrón y armado con un bote de pintura marrón. 

Como puedes imaginar, la cosa va a liarse un poco. Más todavía cuando se unan a la venganza el superhéroe Negrorio y la superheroína Azulia,… con sus respectivos botes de pintura, claro. ¿Imaginas los colores?

Como te comentaba al principio, este libro nos ha gustado mucho, nos hemos reído, nos hemos emocionado, nos hemos asombrado y, lo mejor, nos ha dado mucho de qué hablar y reflexionar. Sobre nuestros actos, sus consecuencias, sobre si la venganza está justificada o no, si sirve para algo,… También sobre cómo afrontar conflictos con otros niños, no dejar que abusen de nosotros, etc.

Además se pueden trabajar muchas emociones con este relato e incluso hablar de que hay después de la muerte.

Reseña de Club de pequeños lectores del libro Maarón de Håkon Øvreås y Øyvind Torseter.

Líneas, el nuevo libro de Suzy Lee

Un artista dibuja una línea con su lápiz, los patines de una niña siguen esta línea. De repente, estamos ante un estanque congelado. Página tras página, nos deslizamos siguiendo el movimiento que crea el baile de la niña sobre el hielo. Sin embargo, una caída inesperada, nos obliga a preguntarnos: ¿qué es real y qué es fantasía en esta historia?

La aclamada artista coreana vuelve tras Espejo, La ola y Sombras, con una original propuesta en la que las imágenes construyen una narración con varias capas de significados. Un tierno ejercicio visual que atrapará tanto a grandes como a pequeños.

Líneas, Suzy Lee

Feria del libro, los 13 libros infantiles (y un gato) que no puedes perderte

Nadie sabe adónde va, pero puede saber de dónde viene. Así comienza este paseo. Un paseo que puede ser por la vida o puede ser un simple paseo por tu ciudad. O para adentrarte en la aventura de leer un nuevo libro… Da igual el paseo que sea. Cuando regreses, algo habrá cambiado.

Jungho rinde homenaje a los libros, a la literatura y a su capacidad de transportarnos y cambiarnos. Un libro precioso, lleno de mundos imaginarios repletos de poesía, donde podemos expandirnos sin límites, y que junta el surrealismo de artistas como Magritte con la creación de metaimágenes de Quint Buchholz.

A todo ello hay que sumar el estilo propio del autor, que rebosa elegancia, quietud y significado. Tras este paseo, tras conocer un universo onírico y metafórico rebosante de magia, regresaremos cambiados. Una buena metáfora respecto a un paseo por esta nueva edición de la Feria del Libro de Madrid.

El asombrado & Co.
Javier Pizarro

Paseo, Jungho Lee

Bajo la superficie de todo proyecto creativo suele haber un gran iceberg oculto que lo mantiene todo a flote. Shaun Tan

Una masa de material preliminar formado por cajas, folios y cuadernos de notas que en principio el autor no pretende mostrar y menos aún publicar. Eso es especialmente aplicable a Emigrantes, una historia que depende en gran medida del silencio y el misterio. Siempre imaginé que, una vez terminado, el libro superaría las referencias a su fuente original, que sería algo así como un álbum perdido procedente de un universo alternativo. La falta de aclaraciones tan solo le añadiría interés, el lector se encontraría solo con una serie de dibujos extraños, de personajes sin voz en paisajes anónimos. Así pues, ¿qué necesidad tenía de volver a mi viejo archivo y publicar un volumen de notas y dibujos de trabajo? Aunque por lo general considero mi propio proceso creativo simplemente como eso, como un medio para conseguir un objetivo, lo cierto es que los cuadernos de trabajo de otros artistas me fascinan.

Me encanta ver el origen de las ideas, las conexiones con experiencias de la vida real, las múltiples posibilidades y problemas a los que se enfrenta el artista; pero sobre todo me gustan porque nos recuerdan lo que más nos atrae del arte y la ficción: su factibilidad. Por consiguiente, puedo imaginar que el proceso creativo de Emigrantes también podría resultar fascinante para otros lectores, especialmente teniendo en cuenta que resultó ser un proyecto largo e intrincado. A menudo me preguntan de dónde surgió la idea de este proyecto. No es una pregunta fácil de responder, pero sí puedo decir que empezó con una vaga imagen mental de un personaje alienado, cargado con una maleta, aunque durante mucho tiempo fui incapaz de dibujar nada que realmente valiera la pena a partir de ello. Mucho más tarde me di cuenta de que la imagen tenía una conexión con un tema evidente: la emigración. Sin embargo, esa revelación sólo sirvió para agravar mis problemas a la hora de conseguir una representación artística. Siempre me ha interesado la idea de la ilustración indirecta o, en otras palabras, el intento de encontrar un equivalente metafórico a un tema o experiencia, una representación más imaginaria que literal. Intenté aplicar esa estrategia a mis limitadas ideas sobre la emigración.

En mis primeros esbozos experimenté con cualquier cosa, desde personajes no humanos (a menudo pájaros o seres con aspecto de ave), a paisajes que surgían a partir de la combinación de objetos diversos. En un caso dibujé una ciudad compuesta por paquetes de comida repintados para que parecieran edificios; para ello me inspiré en una idea de «reciclaje cultural» y en los sueños de prosperidad de los emigrantes. Otra variación consistió en copiar viejas fotografías de archivo, recortarlas y elaborar con ellas composiciones menos previsibles, de un modo no muy distinto a lo que hacía Max Ernst con sus collages.

Los artistas a menudo intentamos percibir el mundo a través de un «ojo inocente», mirar lo que conocemos bien como si fuera algo desconocido, ver lo extraordinario en lo más ordinario. Desde muchos puntos de vista, eso se parece a la experiencia del que emigra: viajar a un país extranjero puede ser algo parecido a entrar en una segunda infancia, en la que todo debe reinterpretarse en un contexto nuevo. De hecho, la experiencia de la emigración comprende todos los retos emocionales, intelectuales y espirituales con los que puede enfrentarse el ser humano, puesto que pone en entredicho tanto lo conocido como lo desconocido. Esa profunda sensación de estar desplazado despierta también el misterio esencial en la vida de cualquier persona, sea cual sea su edad, experiencia o nacionalidad: quienes somos, de dónde venimos y cómo nos relacionamos con el mundo que nos rodea. Al final, resultó que Emigrantes tenía mucho que ver con esas preguntas fundamentales. Más allá de mis preocupaciones iniciales acerca del estilo o de la presentación, decidí que este proyecto constituiría un ensayo visual minuciosamente documentado, destilado a partir de numerosas anécdotas de personas que habían emigrado: un cuento universal que es a la vez real y abstracto, un género que navega entre dos aguas, entre la realidad y ficción. Al cabo de los años, el libro terminó siendo muy distinto de como lo había imaginado originalmente, pero también mucho más interesante. Sus páginas poseen una profundidad y una simplicidad que siguen intrigándome a pesar de lo laborioso de su elaboración.

A menudo me preocupaba que los lectores pudieran ver el libro como una obra obscura e idiosincrática, pero la respuesta ha sido increíblemente positiva: se ha traducido a varios idiomas (lo que implicó poco más que cambiar el título), ha hecho las delicias de niños y adultos de contextos muy diversos, y ha recibido numerosos galardones como novela gráfica, como álbum infantil, como obra de ciencia ficción, de ficción histórica y también como obra literaria en general. He recibido muchas cartas apasionadas de lectores emigrantes y refugiados que han visto reflejadas sus experiencias en las extrañas imágenes del libro, es como si la historia hubiera completado el círculo y hubiera vuelto al punto de partida.

A pesar de que no son en modo alguno imprescindibles para apreciar la obra final, espero que estas páginas brinden un punto de vista más íntimo de ese pequeño mundo que construí alrededor de Emigrantes, mis inspiraciones iniciales, la evolución de conceptos y la ejecución de las ilustraciones finales. El lector también puede disfrutar de los esbozos por sí mismos; aunque a veces puedan resultar extraños, siempre son sinceros en la medida que sirvieron para capturar ráfagas de ideas especulativas. Yo, por mi parte, disfruté revisándolos y recordando ese impulso creador esencial. En ese sentido, esos esbozos me parecen más reveladores que mis obras terminadas y elaboradas con más esmero; son la evidencia de una imaginación a la deriva, impulsada por una pregunta seductora, compleja y eternamente fascinante: ¿Qué pasaría…?

Emigrantes, Shaun Tan

En “El Mulero” el cuidado y la belleza de la edición se corresponden con el interés narrativo y la calidad estética

Se trata de una obra que mezcla distintos géneros como el cuento tradicional, el cómic y la ilustración. El protagonista es el hijo menor de un rey que tiene que rescatar a sus hermanos. El interés de la narración se amplifica con una sorprendente presentación gráfica. El dibujo de línea continua, fina y precisa, además de recrear con gran imaginación los escenarios, delimita las figuras en blanco y se ensambla perfectamente con los fondos pictóricos en los que el color adquiere un gran protagonismo.

Reseña de la Revista Peonza
El Mulero, Øyvind Torseter

Casualidad, reseña de la revista Peonza

Lo primero que sorprende de este original álbum es su formato estrecho y alargado como el edificio de la cubierta. La elección posiblemente no por casualidad, pero lo que sí es cierto es que condiciona las ilustraciones obligando a Pablo Amargo a desarrollar su ingenio e imaginación para diseñar las imágenes que nos sorprenden cada vez que pasamos una página.

La segunda sorpresa es el texto de Pepe Monteserín que nos recrea el pueblo de Ventoso y sus curiosos habitantes condicionados por el viento que arranca las hojas de los árboles y les obliga a vivir en perpetuo otoño.

Reseña de la revista Peonza. #120. Álbum II

Casualidad, Pepe Monteserín y Pablo Amargo

Lectores de libros ilustrados; comentarios de Suzy Lee

Recuerdo la primera vez que quedé fascinada por los álbumes ilustrados. No fue por la belleza de las imágenes del libro ni por el interés de la historia. Cuando pasé la última página y cerré el libro, creí haber tenido una intuición que no podría haber sido más simple e intensa. El corazón me palpitaba con fuerza y tuve la sensación de que por fin había encontrado lo que había estado buscando.

Lo primero que me intrigó fue el álbum ilustrado como medio. Quería encontrar la manera de recitar una serie de historias, una tras otra, en lugar de utilizar el lenguaje condensado de la pintura. Quería extender, recoger y luego hilvanar historias e imágenes juntas.

Quería ser pintora y narradora. El interés que sentí por los álbumes ilustrados fue una revelación natural. Sin embargo, dar el salto a un medio especial no implica que un artista se convierta también en especial. Para entender la fuerza de un álbum ilustrado extraordinario necesitaba examinarlos a conciencia.

En mi opinión, a un álbum ilustrado no lo hace extraordinario ni el medio ni el artista. Parece que esa cualidad procede de lo extraordinarios que son los niños, que no solo son su público principal, sino también los que hacen posible este género. Si alguna vez habéis intentado explicarle a un niño de tres años lo que significa semáforo o valentía comprenderéis lo que quiero decir. Explicar las cosas de la forma más simple posible tal vez sea lo más cerca que podamos llegar a estar de la esencia de la verdad.

Para crear esa sencillez, el autor debería ser directo y explícito, pero yo no soy así. Por consiguiente, tengo que estar en todo momento pendiente de crear mecanismos lúcidos en los que pueda confiar. El esfuerzo que el artista realiza cuando elabora un libro consiste en acercarse más a esa verdad tan simple. Mientras que los genios tal vez hayan empezado conociendo a los niños para después crear libros infantiles, yo me contento con haber tenido la oportunidad de haber conocido a los niños a partir de los álbumes ilustrados que he creado.

No paro de aprender de los niños, aunque esto no significa que ten- ga que esforzarme constantemente ni adaptarme deliberadamente a ellos. Lo que ocurre es más bien que me ayudan en el proceso de creación: siempre hay un momento en el que encuentras un obstáculo a mitad del proyecto y no sabes cómo salvarlo. Cuando estás parada y no encuentras la manera de avanzar, de repente aparece un niño y te da unos golpecitos en el hombro. Entonces es cuando te das cuenta de que estabas luchando con una mentalidad racional y lo que más necesitabas era la imaginación. De improviso se te alegra el alma y puedes volver a ese estado más juguetón.

Los niños van al grano enseguida y lo hacen a su manera, sin la necesidad de abarcar el conjunto. En una ocasión, durante un taller, un niño brasileño me preguntó acerca de Espejo:

«A partir de la mitad del libro, ¿por qué la niña del espejo no hace las mismas cosas?».

Antes de que tuviera la oportunidad de responder, otro niño lo hizo por mí: «¡Porque a los niños no les gusta hacer lo mismo cada día!».

Para un creador, tener lectores tan creativos es un verdadero privilegio. Es fantástico recibir la energía de los niños y poder devolvérsela. Cuando te das cuenta de que en realidad es el artista quien se beneficia de los álbumes ilustrados, comprendes el poco sentido que tiene decir que creas libros «para» niños; o todo lo contrario, que los «ignoras» por completo, porque lo que estás haciendo es aprovechar los resultados del medio que se ha desarrollado gracias a los niños.

La verdad que les llega a los niños siempre llega también a los adultos, pero eso mismo al revés no es válido. Es algo que intento tener recordar cuando trabajo en mis libros. El hecho de que todos los libros de la trilogía estén clasificados «para todas las edades» es interesante. La trampa de la etiqueta «para todas las edades» tal vez signifique «demasiado complicado para los niños» y «demasiado simple para los adultos» al mismo tiempo. Me gustaría crear un libro con complejas capas que puedan atraer a lectores distintos y evitar esa trampa.

A los adultos les inquieta la conclusión de Espejo.Tienden a comprenderlo como «el enemigo es uno mismo» o como «un intento fallido de encontrarse a sí mismo». Los adolescentes en plena pubertad también tienden a proyectar imágenes propias en la historia. Sin embargo, los niños pequeños llegan a conclusiones más claras y concisas: «una niña aburrida se pelea con su amiga y se aburre otra vez», o «si empujas a una amiga porque no es igual que tú, se rompe en mil pedazos». Los abuelos que compran La ola para sus nietos a menudo comentan que ven el mar deslumbrante de su juventud en el libro. Por otro lado, los adultos son capaces de apreciar la estética y la estructura de los álbumes ilustrados. A los niños, por supuesto, no les interesa ese tipo de formalidades. Los niños se limitan a disfrutar del efecto que les producen. Eso no les impi- de entrar en el maravilloso mundo de las sombras.

Toda esa reflexión y esos esfuerzos conducen a un objetivo: mi más sincero deseo de conoceros, lectores. Creo que puedo haceros llegar lo que a mí me parece bello y alegre. Pensando en grandes y pequeños por igual, intento sumergirme completamente en mis obras para transmitir lo que realmente siento.

Un álbum ilustrado extraordinario me susurra que todo esto es posible.

La trilogía del límite, Suzy Lee