La ciudad latente: una antología de 25 historias ilustradas que nos hablan de la relación entre los humanos y los animales

La ciudad latente es una antología de 25 historias ilustradas que nos hablan de la relación entre los humanos y los animales, continuación de Cuentos de la periferia, publicado en 2008. La premisa de la que decidí partir era bastante sencilla: piensa en un animal en una ciudad. ¿Qué hace ahí? ¿Cómo reaccionan las personas al verlo? ¿Qué podría significar? La primera historia que escribí hablaba de unos cocodrilos que habitaban la última planta de un rascacielos, y esta historia dio lugar a una serie de fantasías soñadas similares. Trabajo, como la mayoría de los artistas, a partir de un concepto inicial al que voy dando forma con datos que recabo aquí y allá, explorando una idea de distintas maneras hasta dar con un elemento más o menos completo, en torno a un sentimiento o un tema que lo aglutina todo.

la ciudad latente, shaun tan

Gran parte de mi trabajo, desde Los conejos hasta La cosa perdida o Cuentos de la periferia trata el tema de la separación o la tensión entre mundos artificiales y naturales que despierta la nostalgia ante aquello que se ha perdido o aquello de lo que no se tiene un recuerdo completo. El ritmo de vida que llevamos es, desde un punto de vista histórico, asombrosamente extraño, tanto por lo maravilloso como por lo alarmante, una especie de fallo técnico en el tiempo geológico marcado por separaciones y disoluciones importantes. En no pocas ocasiones he tenido la impresión de que muchos de los problemas materiales y espirituales de las personas, y míos también, podrían estar relacionados con esa distancia que hay entre la naturaleza en un mundo posindustrial, en especial en los centros urbanos. Pensar en otros animales es una manera útil de tomar conciencia de esto que digo, abandonar esa actitud antropocéntrica un tanto reducida, atrapada en el egocentrismo y las preocupaciones humanas propias de la época contemporánea.

Me parece importante señalar que mis animales no hablan y que su naturaleza permanece inescrutable. Son seres que entran y salen de cada historia como si trataran de decirnos algo sobre nuestros éxitos y nuestros fracasos como especie, sobre lo que significan nuestros sueños y cuál es nuestro verdadero lugar en el mundo, aunque siempre de una manera imprecisa. En ese sentido encontramos paralelismos entre estas criaturas ficticias y las reales; animales cuya presencia cotidiana podría ilustrar aspectos de la vida que solemos tender a pasar por alto, ya sea por distracción cultural, distancia física o barreras lingüísticas. Sencillamente estamos muy ocupados todo el tiempo siendo seres humanos, mientras que los otros mamíferos, insectos, peces y aves subsisten entre nosotros como parientes olvidados. Y si bien es posible que nunca lleguemos a entender cómo viven estos otros animales —sería absurdo asumir lo contrario—, escribir y dibujar historias sobre ellos tal vez nos permita ampliar nuestra imaginación y llegar a entender un poco más nuestro lado humano.

Las ilustraciones originales que aparecen en La ciudad latente son en su mayoría pinturas al óleo de gran formato, unos 150 x 100 cm, sobre las que no se ha llevado a cabo un trabajo digital significativo. Me gusta la materialidad de estos medios tradicionales y me agrada poder realizar movimientos con todo el brazo para conseguir diferentes texturas a esta escala por medio de pinceles, espátulas, trozos de cartón y hasta rasquetas limpiacristales de ducha para extender la pintura húmeda sobre el lienzo con trazos amplios antes de resolver los detalles. Antes de ponerme a pintar realizo una serie de esbozos y pinturas más pequeños, como los que aparecen más adelante. En el caso de este libro, gran parte del trabajo preliminar fue digital, en la forma de collage fotográfico —unión de distintas imágenes que iba encontrando— motivo por el que la imaginería presente en las pinturas finales resulta tan realista, extraídas de referencias fotográficas. En algunos casos, construí pequeñas escenas, como los dioramas de los museos. En “Ciervo”, la imagen que abre el libro utilicé, por ejemplo, pequeñas figuras de juguete en un bosquecillo realizado en una caja de cartón que coloqué sobre el alféizar de mi propia ventana para recrear el efecto deseado de luz y composición.

la ciudad latente, shaun tan

Con frecuencia me preguntan qué viene primero, la historia o la ilustración. Es un poco de las dos cosas, un proceso de discusión en el que un acto inspira el siguiente mediante revisiones sucesivas. En un principio, suelo tener una idea más bien confusa en la cabeza, como retazos de un sueño: un pez pulmonado en una alcantarilla con un rostro ligeramente humano, una nube de mariposas que desciende, trabajadores de una fábrica que vuelven a casa después del trabajo bajo la nieve a lomos de un yak. No siempre sé de dónde salen todas estas imágenes, aunque normalmente sí soy capaz de identificar algunas influencias, como pueden ser las noticias diarias, conversaciones o malinterpretaciones de algo que he visto u oído por encima (una fuente de ideas bastante común).

Pintar o escribir es siempre una forma de intentar entender lo que podrían significar esas fantasías soñadas, ya que los esbozos constan tanto de palabras como de imágenes realizados en pequeños cuadernos a lápiz o bolígrafo, normalmente repetidos, en los que realizo variaciones alternativas sobre la misma idea. Se trata de un proceso de desarrollo que puede llevar horas, semanas o meses, en el que con frecuencia el resultado es muy diferente de lo que imaginé en un principio. Lo que me interesa especialmente es la forma en la que una premisa absurda —unos cocodrilos en un edificio de oficinas, unos osos que se asocian con unos abogados, una orca perdida en el cielo— pueda llegar a tener un significado lógico si le dedicas el tiempo necesario a escribir o a dibujar sobre ella. Significados ocultos, miedos, revelaciones, preguntas filosóficas y preocupaciones de la vida real parecen emerger de forma natural y espontánea.

El pensamiento general que se desprendía de gran parte de este trabajo era sencillamente eso: que los seres humanos somos animales. Es algo que tendemos a olvidar, que somos una especie más de los varios millones que existen en este planeta. Nuestras leyes y religiones nos dicen que somos especiales, pero ¿de verdad lo somos? Algo que sí sabemos con seguridad es que magnificamos lo que somos y a la vez nos abruma la noción de superioridad propia del ser humano hasta el punto de tender a separarnos y comunicarnos interiormente nada más. Escribir ficción y acompañarla de ilustraciones forma parte en realidad de este proceso, es un diálogo interior que mira hacia dentro siempre, pero al menos intenta mirar también hacia fuera, hacia elementos no humanos, igual que hace un naturalista.

la ciudad latente, shaun tan

A menudo me pregunto si nuestros ancestros entenderían mejor al resto de la vida animal, por ser naturalistas intrínsecos. Si nos fijamos en las pinturas de las cavernas, que normalmente cuentan historias, los motivos dominantes son los animales; y si nos fijamos en los niños, las primeras palabras, conceptos y juguetes de muchos de ellos son animales. No figuras humanas, sino osos, elefantes, jirafas, ratones. Nuestra hija nació en la época en que empecé a pensar en este libro y a escribir estas historias, y cimentó la idea de que existe algo fundamental en el hecho de que el ser humano busque esa cercanía con sus parientes no humanos, ya sea a través de mascotas, cuentos, juguetes, programas de televisión o excursiones al zoo, algo que estuve haciendo todas las semanas durante un tiempo, ya que no vivo muy lejos de uno, junto con otros muchos padres primerizos con sus carritos.

Y a la vez seguimos mostrando una inmensa falta de respeto hacia los animales a juzgar por el trato que les damos, la destrucción de sus hábitats, la crueldad en las granjas de cría intensiva y muchas otras faltas e injusticias. Y esto es solo lo que conocemos. Sin duda existen muchos otros problemas de los que aún no sabemos nada como, por ejemplo, los descubrimientos recientes acerca del ruido que hacen los buques de carga: un sonido que causa interferencias en la comunicación a larga distancia de las ballenas con consecuencias posiblemente fatales. Cada vez vivimos en lugares más alejados de los bosques, las llanuras, los desiertos y los océanos, desde las ciudades al ciberespacio, y sentimos que nos falta algo realmente importante. Nos estamos dando cuenta demasiado tarde de que nuestro propio destino está estrechamente unido al de todas esas otras criaturas (algo que nuestros antepasados sabían muy bien) mientras seguimos degradando la tierra, los océanos y el aire, eliminando especies del mapa que se extinguen a diario, alterando un patrón perfectamente afinado. Cuando ultimaba los detalles de este libro, murió el último ejemplar de rinoceronte blanco del norte, como le pasa al rinoceronte de mi propio poema, y su desaparición puso el punto y final a la existencia de millones de años de esta subespecie. Vivimos en la era antropocena, es la primera vez que se puede decir que una única especie es la responsable de cambios globales a escala geológica. Posiblemente estemos ante un período de extinción masiva como no se había visto desde la desaparición de los dinosaurios a finales de la era cretácica.

la ciudad latente, shaun tan

Mi libro no trata tanto de todos esos temas como de la sensación imprecisa y confusa del ser humano contemporáneo, especialmente los habitantes de las ciudades, de que la vida se ha convertido en algo muy extraño y complejo con esta profunda crisis como telón de fondo. Esto no tiene por qué ser necesariamente algo malo, ya que lo extraño y lo complejo abren la mente a la imaginación y las posibilidades, una sensibilidad agudizada, una valoración autocrítica que nos lleva a pensar en el mundo de otra manera. Pero creo que es necesario reconducir esa imaginación hacia las cosas que son realmente importantes como forma esencial de cobrar conciencia de cuáles son esas cosas realmente importantes. Cosas que siempre parecen más grandes, más antiguas, más sabias y, finalmente, más duraderas que nosotros mismos.

 

El origen de las historias
Shaun Tan

Un fascinante viaje por los secretos del cuerpo humano

El profesor Astro Cat y sus compañeros galácticos tienen una interesante pregunta para todos sus lectores: ¿cómo sabemos que estamos vivos?

Quien quiera conocer la respuesta tendrá que reducir su tamaño a un nivel microscópico para colarse dentro de la anatomía humana.

El profesor Astro Cat

Analiza los huesos y los músculos; observa de cerca las orejas, los ojos y la boca; tómate tu tiempo para recorrer el misterioso cerebro y prepárate para entender cómo funciona el sistema inmunológico y nuestro manual de instrucciones, el ADN.

El profesor Astro Cat

Más de treinta coloridas infografías de las diferentes partes de nuestro cuerpo repletas de curiosidades y rigurosas explicaciones del profesor Astro Cat.

 

El profesor Astro Cat y la odisea del cuerpo humano
Dominic Walliman y Ben Newman

Antes estaba el mar, un imperdible

Antes estaba el mar: Es un libro conceptual. La prueba viviente de que los libros para niños pueden ser cualquier cosa. Que se puede abordar cualquier tema y huir de la simpleza en la que se cobijan algunos autores infantiles. En él los elementos metanarrativos cobran especial importancia. Aunque aborda cuestiones trascendentales como la pérdida o la desgracia, lo que llama verdaderamente la atención es la reflexión que hace sobre la materialidad del libro y sus significados.
El objeto libro queda explicitado de tal forma que su anatomía, su forma, el espacio que ocupa, dejan de ser el lugar invisible en el que se desarrolla una historia para convertirse en parte de la narración. Los límites entre continente y contenido quedan difuminados en una historia en la que el libro se concibe como un todo integral.
Una reflexión de estas características no podía tener mejor canal de expresión que el de un pop-up. Los pop-up rompen los contornos del libro y los ponen en cuestión. Aquí no aparecen hasta el final, cuando la narración lo exige. El protagonista necesita transgredir los límites materiales del libro en el que está confinado. Sólo así podrá escapar a un destino en ruinas. Entonces las dimensiones del libro van descubriéndose progresivamente. Primero, de forma sutil, el volumen queda sugerido dentro de la propia ilustración. Luego, con algunas simples solapas. Hacia el final se produce todo un estallido de papel en forma de figuras dobladas que rebosan completamente la bidimensionalidad del libro.
Antes estaba el mar, de Éleonore Douspis, editado en España por Barbara Fiore, es una puerta de entrada estupenda al universo de los pop-ups. Esta obra nos permite recopilar algunas de las claves conceptuales más importantes de esta técnica y contextualizarlas dentro de la reflexión sobre el libro como objeto. Un imperdible.

¿Cómo se ilustran los sonidos?

Romana Romanyshyn y Andriy Lesiv explica cómo fue el proceso creativo de Fuerte, suave, murmurado. Cuentan cómo representaron visualmente el mundo de los sonidos y unieron armoniosamente lo cognitivo con lo filosófico.

«Nuestro libro vino precedido por un trabajo de investigación muy riguroso —contó Romana Romanyshyn—. Tuvimos que entender de qué manera se podía representar el sonido, dado que es invisible, no se puede ver. Exploramos las distintas formas en que el arte ha abordado el sonido y lo ha transmitido plásticamente. Uno de los pioneros en la interacción entre geometría, color y sonido fue Vasili Kandinsky, que desarrolló toda una teoría sobre la reproducción gráfica del sonido; por eso, nos apoyamos en su obra, en la que los sonidos tienen sus propios colores y formas. Kandinsky hablaba del fenómeno de la sinestesia, cuando diferentes factores de la percepción humana operan al mismo tiempo. Por ejemplo, cuando escuchaba música, Kandinsky veía manchas de color, la visualizaba».

Fuerte, suave, murmurado empieza con el instante en el que se produjo el Big Bang, cuando «en el principio era el silencio» y luego hubo un estruendo (hay incluso un enlace en el que se puede oír la explosión). «Al principio el libro tenía que ser narrativo, habíamos pensado en los protagonistas y en sus nombres, también en los diálogos —añade Romana Romanyshyn—, pero, a medida que avanzábamos, entendimos que era superfluo, porque el énfasis no tenía que recaer en eso. Así que descartamos lo de los personajes. La tendencia global se caracteriza por priorizar la brevedad del texto, la eliminación de todo lo superfluo y en la importancia del diseño.

En su libro los lectores encontrarán una representación de la estructura del oído humano, los diferentes tipos de voces, así como información sobre los sonidos más suaves y más fuertes que llenan el mundo, datos divertidos sobre cómo oyen los animales, la lengua de signos para sordos. Es curioso descubrir que la potencia de un concierto de rock y el llanto de un bebé no se diferencian mucho. Al final el lector se sumerge en el silencio como el que se oye cuando se arrastra un caracol, cruje un papel o late un corazón.

Este dúo de creadores afirma que el libro forma parte de un díptico. La próxima entrega está dedicada a la visión y a la percepción visual de la realidad. «También surge del deseo de mezclar el género de la no ficción con la filosofía. Además de explorar el sentido de la vista, también ahondaremos en que cada cual tiene su propia visión del mundo y lo mira a su manera», explicaron los artistas.

 

Fuerte, suave, murmurado
Romana Romanyshyn y Andriy Lesiv

El mar no tiene fronteras

El 3 de octubre de 2013 un barco con unos 500 migrantes naufragó cerca de Lampedusa. La tragedia tuvo un gran impacto en Europa, sobre todo en Italia, donde se declaró un día de luto nacional. Días después, el Gobierno italiano decidió poner en marcha una operación humanitaria de búsqueda y rescate de embarcaciones de migrantes en el Mediterráneo. La llamaron Mare Nostrum (en latín “nuestro mar”); el nombre con el que los romanos honraron al Mediterráneo.

La operación Mare Nostrum estaba formada por barcos, aviones y drones de la Marina militar que trabajaban junto a la Guardia di Finanza, la Guardia Costera, los Carabinieri y médicos. Por primera vez la flota italiana dejó de patrullar sus costas para alejarse hasta 75 millas (120km) de su propio territorio. Navegaban hacia mar abierto, cerca de la costa de Libia, donde sabían que el trayecto es especialmente peligroso.

Meses después, la misión había rescatado a 155 000 personas. Sin embargo, las críticas no tardaron en llegar desde la Unión Europea: por un lado, el coste de la operación era demasiado elevado, 9 millones de euros por mes, por otro, se empezó a temer que el Mediterráneo se convirtiese en un lugar demasiado seguro. Los gobiernos más críticos opinaban que Mare Nostrum provocaba un efecto llamada que incitaba a las personas a lanzarse el mar sin ningún temor.

A pesar de las críticas, Italia solicitó fondos adicionales a la UE para continuar con las de tareas de vigilancia. La ayuda requerida nunca llegó y Mare Nostrum se suspendió en noviembre de 2014.  A partir de ese momento entró en acción otra operación conocida como Tritón. El mismo nombre que los griegos dieron a su dios mensajero. Un dios que, con su caracola, calmaba o elevaba las olas del mar.

Aunque Tritón es una operación europea, financiada por los 29 países miembros, tiene un presupuesto de tan solo 2,9 millones de euros al mes. Se objetivo es controlar las costas europeas, no el salvamento de personas: los barcos de Tritón ya no navegan más allá de 30 millas (48km) de los territorios nacionales. A pesar de que miles de naufragios siguen sucediéndose algo más al sur, en mar abierto.

Europa pensó que si no patrullaba más allá de sus fronteras dejaría un mensaje claro: no vengáis, el mar es demasiado ancho y peligroso. Miles de personas creyeron que Europa había comprendido que las guerras y las dictaduras son aún más peligrosas. El mar no pensó nada, pero lo largo del 2015 y 2016 se tragó a 8 771 personas. El mare nostrum, el mar mensajero.

 

Revista ¡La leche!
Revista para los que sueñan con la paga
Primavera 2017#4

Dossier Refugiados

Prefieren una posible muerte en el mar que una muerte segura en casa. Entrevista a Patrick Kingsley

¿Por qué tantas personas de distintos países, religiones y clases sociales lo abandonan todo poniendo en riesgo su vida para venir a Europa? La respuesta no es fácil, ni siquiera para quienes se han dedicado a estudiar este fenómeno. Por eso en el año 2015, el periódico británico The Guardian decidió que era necesario contar con un periodista que se dedicase en exclusiva a informar con detalle sobre la crisis de refugiados.

Patrick Kingsley fue el escogido. Desde entonces trabaja como corresponsal de migraciones y ha viajado por más de veinte países para entrevistar a migrantes, traficantes, cargos políticos y todo tipo de personas, buscando respuestas que nos ayuden a comprender la complejidad de esta situación y la responsabilidad que tenemos los europeos frente a ella.

De esta experiencia se nutre su libro La nueva odisea (Deusto). Un reportaje en el que somos testigos de cómo Hashem al Souki huyó de Siria y emprendió un accidentado viaje para poder asegurar el futuro de sus hijos. Hablamos con su autor sobre el trasfondo de esta historia.

Patrick, en los últimos años has conocido a familias que huyen de Afganistán o Iraq, también a chicos y chicas que abandonan Siria. Todos tienen un nombre y una historia. Por ejemplo, Adam que con 15 años abandonó su casa en Eritrea para llegar a Europa. ¿Qué lleva a unos y a otros a dejar sus países y emprender un peligroso viaje de miles de kilometros con un destino incierto?  La mayor parte de las personas que han llegado a Europa en estos años, huye de algún tipo de violencia. Si son sirios, intentan escapar de la guerra más salvaje de nuestro tiempo. Si son eritreos, huyen de la más autoritaria de las dictaduras. Quienes vienen de Iraq y de Afganistán, provienen de países inmersos en uno de los conflictos bélicos más largos de la historia reciente que, además, estuvo en  gran medida originado por la intervención de Occidente. A Europa también llega un pequeño porcentaje de personas que huyen de la pobreza y de la falta de oportunidades en sus países de origen, pero según la Organización de Naciones Unidas, la mayoría lo hace de la guerra y la represión.

Cuando los periodistas hablaís de las personas que llegan a Europa utilizáis diversos términos, a veces os referís a refugiados, otras veces, a migrantes. ¿Existen diferencias entre estas dos palabras? Para mi la palabra migrante es un término neutral. Describe lo que una persona está haciendo: migrar, se está moviendo entre distintos países. Esta palabra no indica por qué lo hace. En cambio, la palabra refugiado tiene un sentido legal. Sugiere que la persona ha tenido que abandonar su país para preservar su vida. Por eso, solo deberíamos emplear refugiado para referirnos a quienes ya les ha sido concedido el asilo político.

Aunque la palabra migrante no debería tener una connotación negativa, a raíz de la presente crisis, algunos periodistas comenzaron a emplearla de forma inadecuada; intentando sufgerir que un migrante no necesita de nuestra protección. No es alquien que tenga que refugiarse de la guerra.

Como respuesta, otros periodistas intentaron usar una palabra distinta para mostrar a los migrantes de una forma más amable. Empezaron a referirse a ellos como refugiados, para recordar a sus lectores que estaban hablando de personas que sí necesitaban refugio porque huían de la repesión y de la guerra. Personalmente, intento seguir usando migrante para referirme a alguien que está en el trayecto, que aún no han llegado a su destino.

Como corresponsal de migraciones has tenido que seguir de cerca las diferentes medidas que la Unión Europea ha adoptado durante estos años, ¿qué piensas de de la respuesta que ha tenido Europea hacia la crisis que está viviendo? La Unión Europea piensa que puede acabar con la inmigración haciendo que sea muy difícil llegar a Europa: lo hace construyendo muros y confinando a los refugiados en países en los que sus derechos no son respetados. Pero si hay algo que he aprendido cuando investigaba para escribir mi libro, es que la migración no se puede parar. La gente siempre se ha movido y siempre lo hará, porque le temen más a aquello de lo que le huyen que a lo que se puedan encontrar allá donde vayan. Por eso arriesgan sus vidas en pateras que muchas veces se hunden en el Mediterráneo. Prefieren una posible muerte en el mar, que una muerte segura en casa.

Europa debería darse cuenta de que las opciones no están entre que haya o no migración. Hay que elegir entre una migración regulada y una sin regular. No podemos parar este fenómeno, sólo podemos regularlo para que las condiciones mejoren. La forma de hacerlo, es establecer rutas legales y seguras para llegar a Europa. Esto beneficia a ambas partes: a los migrantes y a los europeos. Para los que llegan, habría una alternativa a las condiciones infrahumanas a las que tienen acceso actualmente. Y, a sus vez,  los europeos podrían manejar la situación caótica de hoy en día. Un emigrante siempre preferirá viajar legalmente si tiene la posibilidad de hacerlo, aunque sea pequeña.

Según tu punto de vista, ¿es posible que crisis de refugiados se deba a la ola de migración sino en el modo en el que la UE la está asumiendo? No creo que crisis de refugiados sea un término adecuado por dos razones. Primero, porque no tiene por qué ser una crisis: el número de personas que llegaron el año pasado, un millón, es bajo si lo comparamos con la población de la UE, 500 millones.Segundo, porque si es una crisis no es una crisis de refugiados, sino una crisis de asilo: una crisis de nuestras políticas de asilo defectuosas.

Debería ser posible para países tan ricos lidiar con esta cifra de refugiados, pero nuestro sistema de asilo no está funcionando adecuadamente. Países como Grecia e Italia, deprimidos económicamente, tienen que lidiar con el grueso de la crisis, y no estamos siendo suficientemente rápidos en la reubicación de personas de Grecia e Italia al resto de Europa.

Cada vez es más frecuente oír noticias sobre ataques terroristas islámicos como por ejemplo, las pasadas navidades en un mercadillo en Berlín. Si uno de nuestros lectores te confesase que teme que la llegada de inmigrantes venga acompañada de una ola de terrorismo, ¿qué le contestarías? Los refugiados sirios están intentando escapar del terrorismo que vimos en Berlín. Por eso vienen, porque quieren vivir en paz. De donde vienen, hay un ataque terrorista de ese tipo todos los días. Niños como tú mueren por las bombas a diario. Ellos no quieren que se reproduzca esa violencia en los lugares a los que llegan.

Revista ¡La leche!
Revista para los que sueñan con la paga
Primavera 2017#4

Dossier Refugiados. Entrevista de Inés Puig

 

Tres libros con una gran dosis de humor y un final sorprendente

Atascado
Un divertido libro sobre la determinación de un niño de valerse por sí mismo.

 

El mejor libro para aprender a dibujar una vaca
Dos infalibles técnicas para dibujar una vaca.

 

Cómo atrapar al monstruo de tu armario, en 10 sencillos paso
Diez ingeniosos pasos para que los niños cambien temores por sonrisas.

 

 

Wolf Erlbruch es un minucioso visionario

Wolf Erlbruch hace de las cuestiones vitales algo accesible y manejable para lectores de todas las edades. Su obra muestra lo pequeño dentro de lo grande con humor y una calidez profundamente arraigada dentro de una perspectiva humanística. Domina con maestría el arte del dibujo sobre la base de una larga tradición al tiempo que abre nuevas ventanas de creatividad. Es un minucioso visionario.

 

Wolf Erlbruch emprende a menudo expediciones existenciales, planteando con humor y agudeza cuestiones importantes sobre el sentido de la vida y la muerte. El pato y la muerte es un tierno relato sobre un pato al que visita la muerte, es considerado como un clásico de nuestros días y ha sido descrito con frecuencia como el libro más hermoso sobre la muerte jamás publicado. Con su contenido sencillo y depurado – apreciado por adultos y niños por igual– constituye una reflexión tanto sobre las condiciones de la vida como acerca de la presencia e inexorabilidad de la muerte. Uno de los títulos más controvertidos que Erlbruch ha ilustrado es L’ogresse en pleurs (1996), con texto de Valérie Dayre. En este cuento, aparentemente de miedo, sobre una mujer que quiere comerse a un niño se abordan cuestiones difíciles pero importantes en torno a la relación entre hijos y padres, sobre la simbiosis y la libertad y acerca del amor y el terror a la pérdida.

La creación visual de Wolf Erlbruch, al que se le considera un innovador dentro del arte de la ilustración, parte de una larga tradición y se caracteriza por sus líneas contundentes y una gran seguridad en los trazos. El autor combina a menudo distintas técnicas: collage, dibujo con lápices y tiza, experimentos gráficos y acuarela. En sus historias aparecen con frecuencia animales (y, en particular, osos) como personajes e hilos conductores, por ejemplo, en El milagro del oso (2002) y El oso que no estaba (2015).

Wolf Erlbruch ha sido reconocido con varios galardones, entre otros, el Deutscher Jugendliteraturpreis y el Premio Hans Christian Andersen por el conjunto de su producción y el Premio de Literatura en Memoria de Astrid Lindgren.

THE ASTRID LINDGREN MEMORIAL AWARD

Dos libros ilustrados para despertar la curiosidad científica de los niños

El profesor Astro Cat y las frontera del espacio  es un apasionante viaje, lleno de sorpresas y descubrimientos, alrededor del Sol, de la Tierra, de la Luna y de los planetas.  Los niños, guiados por el profesor Astro Cat, descubrirán los secretos del espacio, desde el Big Bang a la sucesiva formación de las estrellas y de las galaxias. Incluye también información sobre las misiones en el espacio o las nuevas tecnologías relacionadas con la ropa de los astronautas o la alimentación espacial. Un libro para leer por capítulos o como una historia.

La aventura atómica del profesor Astro Cat es un álbum ilustrado y una primera enciclopedia sobre el fascinante mundo de la física.  Un viaje por los pilares de la ciencia para explicar los secretos de la gravedad, la composición de los elementos de la Tierra, el átomo, la tabla periódica, las moléculas, la masa y la densidad, las razones que provocan la flotación y el movimiento de los cuerpos, cómo nos afecta la presión atmosférica, las leyes de Newton…

El libro incluye Astrodatos un glosario sencillo y clarificador sobre los diferentes términos que se exploran en el libro; una útil herramienta para captar el interés e incitar a los niños a conocer más sobre la física.

Mi querido gatito, Jimmy Liao

Jimmy Liao describe la soledad y el desconcierto de la vida urbana con su agudeza habitual.  Jimmy dibuja los sentimientos de melancolía, ansiedad, aflicción y frustración con su estilo poético. Un libro empático y conmovedor.

Sin haberme recuperado aún del sueño
de la noche pasada, me viene a la
mente otro sueño esta noche y soy
incapaz de distinguir entre la realidad
y la fantasía.

El domingo por la mañana, alguien
canta y me despierta, pero vuelvo a
dormirme al rato.

Su canción me llega a través del techo
blanco, del rosal marchito, del agua
que gotea del aire acondicionado,
del suspiro del despertador.

Su canción me llega de lo más
profundo del bosque, de la playa
envuelta en la niebla.

En la ciudad nunca consigo
levantarme, me doy la vuelta
y me duermo otra vez.

¿Eres tú quien canta?
Desafinas.

Mi querido gatito, Jimmy Liao