Un árbol rojo lleno de vitalidad

… El resultado después de mucho garabatear fue una serie de paisajes imaginarios que sólo quedaban conectados por un mínimo hilo de texto y por la silenciosa figura de una chica que siempre aparecía en el centro y con la que el lector está invitado a identificarse.

Al principio se levanta y encuentra un montón de hojas oscuras que caen del techo de su dormitorio y amenazan con aplastarla silenciosamente, con abrumarla. La chica vaga por una calle, a la sombra de un pez gigantesco que flota por encima suyo.

Se imagina a sí misma atrapada en una botella encallada en una playa solitaria, o perdida en un paisaje extraño. Se encuentra en un pequeño bote entre grandes barcos que están a punto de chocar y, a continuación, encima de un escenario frente a un público misterioso, sin saber qué hacer.

Cuando parece haber perdido toda esperanza, la chica vuelve a su dormitorio y descubre un pequeño brote rojo en medio del suelo de la habitación, que pronto crece hasta convertirse en un árbol rojo lleno de vitalidad que llena su cuarto con una cálida luz. Cada una de las imágenes está abierta a varias interpretaciones en la ausencia de una descripción que las complemente. La mínima historia que pueda haber allí intenta recordarnos que, del mismo modo que los sentimientos negativos son inevitables, la esperanza siempre consigue mitigarlos.

El árbol rojo, Shaun Tan

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