Prefieren una posible muerte en el mar que una muerte segura en casa. Entrevista a Patrick Kingsley

¿Por qué tantas personas de distintos países, religiones y clases sociales lo abandonan todo poniendo en riesgo su vida para venir a Europa? La respuesta no es fácil, ni siquiera para quienes se han dedicado a estudiar este fenómeno. Por eso en el año 2015, el periódico británico The Guardian decidió que era necesario contar con un periodista que se dedicase en exclusiva a informar con detalle sobre la crisis de refugiados.

Patrick Kingsley fue el escogido. Desde entonces trabaja como corresponsal de migraciones y ha viajado por más de veinte países para entrevistar a migrantes, traficantes, cargos políticos y todo tipo de personas, buscando respuestas que nos ayuden a comprender la complejidad de esta situación y la responsabilidad que tenemos los europeos frente a ella.

De esta experiencia se nutre su libro La nueva odisea (Deusto). Un reportaje en el que somos testigos de cómo Hashem al Souki huyó de Siria y emprendió un accidentado viaje para poder asegurar el futuro de sus hijos. Hablamos con su autor sobre el trasfondo de esta historia.

Patrick, en los últimos años has conocido a familias que huyen de Afganistán o Iraq, también a chicos y chicas que abandonan Siria. Todos tienen un nombre y una historia. Por ejemplo, Adam que con 15 años abandonó su casa en Eritrea para llegar a Europa. ¿Qué lleva a unos y a otros a dejar sus países y emprender un peligroso viaje de miles de kilometros con un destino incierto?  La mayor parte de las personas que han llegado a Europa en estos años, huye de algún tipo de violencia. Si son sirios, intentan escapar de la guerra más salvaje de nuestro tiempo. Si son eritreos, huyen de la más autoritaria de las dictaduras. Quienes vienen de Iraq y de Afganistán, provienen de países inmersos en uno de los conflictos bélicos más largos de la historia reciente que, además, estuvo en  gran medida originado por la intervención de Occidente. A Europa también llega un pequeño porcentaje de personas que huyen de la pobreza y de la falta de oportunidades en sus países de origen, pero según la Organización de Naciones Unidas, la mayoría lo hace de la guerra y la represión.

Cuando los periodistas hablaís de las personas que llegan a Europa utilizáis diversos términos, a veces os referís a refugiados, otras veces, a migrantes. ¿Existen diferencias entre estas dos palabras? Para mi la palabra migrante es un término neutral. Describe lo que una persona está haciendo: migrar, se está moviendo entre distintos países. Esta palabra no indica por qué lo hace. En cambio, la palabra refugiado tiene un sentido legal. Sugiere que la persona ha tenido que abandonar su país para preservar su vida. Por eso, solo deberíamos emplear refugiado para referirnos a quienes ya les ha sido concedido el asilo político.

Aunque la palabra migrante no debería tener una connotación negativa, a raíz de la presente crisis, algunos periodistas comenzaron a emplearla de forma inadecuada; intentando sufgerir que un migrante no necesita de nuestra protección. No es alquien que tenga que refugiarse de la guerra.

Como respuesta, otros periodistas intentaron usar una palabra distinta para mostrar a los migrantes de una forma más amable. Empezaron a referirse a ellos como refugiados, para recordar a sus lectores que estaban hablando de personas que sí necesitaban refugio porque huían de la repesión y de la guerra. Personalmente, intento seguir usando migrante para referirme a alguien que está en el trayecto, que aún no han llegado a su destino.

Como corresponsal de migraciones has tenido que seguir de cerca las diferentes medidas que la Unión Europea ha adoptado durante estos años, ¿qué piensas de de la respuesta que ha tenido Europea hacia la crisis que está viviendo? La Unión Europea piensa que puede acabar con la inmigración haciendo que sea muy difícil llegar a Europa: lo hace construyendo muros y confinando a los refugiados en países en los que sus derechos no son respetados. Pero si hay algo que he aprendido cuando investigaba para escribir mi libro, es que la migración no se puede parar. La gente siempre se ha movido y siempre lo hará, porque le temen más a aquello de lo que le huyen que a lo que se puedan encontrar allá donde vayan. Por eso arriesgan sus vidas en pateras que muchas veces se hunden en el Mediterráneo. Prefieren una posible muerte en el mar, que una muerte segura en casa.

Europa debería darse cuenta de que las opciones no están entre que haya o no migración. Hay que elegir entre una migración regulada y una sin regular. No podemos parar este fenómeno, sólo podemos regularlo para que las condiciones mejoren. La forma de hacerlo, es establecer rutas legales y seguras para llegar a Europa. Esto beneficia a ambas partes: a los migrantes y a los europeos. Para los que llegan, habría una alternativa a las condiciones infrahumanas a las que tienen acceso actualmente. Y, a sus vez,  los europeos podrían manejar la situación caótica de hoy en día. Un emigrante siempre preferirá viajar legalmente si tiene la posibilidad de hacerlo, aunque sea pequeña.

Según tu punto de vista, ¿es posible que crisis de refugiados se deba a la ola de migración sino en el modo en el que la UE la está asumiendo? No creo que crisis de refugiados sea un término adecuado por dos razones. Primero, porque no tiene por qué ser una crisis: el número de personas que llegaron el año pasado, un millón, es bajo si lo comparamos con la población de la UE, 500 millones.Segundo, porque si es una crisis no es una crisis de refugiados, sino una crisis de asilo: una crisis de nuestras políticas de asilo defectuosas.

Debería ser posible para países tan ricos lidiar con esta cifra de refugiados, pero nuestro sistema de asilo no está funcionando adecuadamente. Países como Grecia e Italia, deprimidos económicamente, tienen que lidiar con el grueso de la crisis, y no estamos siendo suficientemente rápidos en la reubicación de personas de Grecia e Italia al resto de Europa.

Cada vez es más frecuente oír noticias sobre ataques terroristas islámicos como por ejemplo, las pasadas navidades en un mercadillo en Berlín. Si uno de nuestros lectores te confesase que teme que la llegada de inmigrantes venga acompañada de una ola de terrorismo, ¿qué le contestarías? Los refugiados sirios están intentando escapar del terrorismo que vimos en Berlín. Por eso vienen, porque quieren vivir en paz. De donde vienen, hay un ataque terrorista de ese tipo todos los días. Niños como tú mueren por las bombas a diario. Ellos no quieren que se reproduzca esa violencia en los lugares a los que llegan.

Revista ¡La leche!
Revista para los que sueñan con la paga
Primavera 2017#4

Dossier Refugiados. Entrevista de Inés Puig

 

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