Infancia, orfandad y guerra

Los tebeos no solo se han dirigido a niños y jóvenes como potenciales lectores, sino que también han sabido reflejar las situaciones trágicas que a muchos de ellos les ha tocado vivir. En este artículo se comentan algunos de esos cómics. Unas veces, la miseria de una depresión económica o un conflicto político se convierten en el telón de fondo de los juegos de infancia; otras, la injusticia de una guerra o la pérdida de los padres fuerzan a los niños a abandonar su país en busca de lo desconocido.

Los cómics han ampliado considerablemente el espectro temático presentándonos ahora también los diversos peligros que amenazan a la infancia. Siguiendo un criterio cronológico, nos centraremos en las consecuencias de los enfrentamientos bélicos con ejemplos ambientados en la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión, la Segunda Guerra Mundial y los conflictos armados actuales en Oriente Medio y Asia. En algunos casos, las historias tienen lugar cuando han cesado las luchas y empiezan a sentirse sus consecuencias, tales como la destrucción de los hogares, la pobreza, la reclusión de los niños en orfanatos, la vida bajo sistemas totalitarios o la necesidad de migrar a otros territorios.

La guerra de los huérfanosla guerra de los huérfanos

Debido a la gran matanza de soldados y civiles que inevitablemente se produce en todas las guerras muchos de los protagonistas de los cómics que seleccionamos son huérfanos o viven aleja- dos de sus progenitores. Esto ocurre con los cuatro protagonistas de esta historia que sucede durante la Primera Guerra Mundial. En 1914 la ofensiva del ejército alemán en el norte de Francia obliga a los habitantes del lugar a abandonar sus casas y durante la evacuación de un orfanato quedan abandonados cuatro niños. El mayor es Lucien y tiene dieciséis años, Lucas es el pequeño y cumple trece, Luigi el gordito tiene quince y Ludwig, el intelectual con gafas, va a cumplir catorce. Posteriormente se les unirá́ Luce, una chica belga de trece años que se perdió́ buscando a su gato. Tienen edades diferentes, pero están “unidos por secretos tenebrosos… terrores compartidos… y silencios cómplices”. Estos cinco personajes tendrán que llevar adelante su propia lucha enfrentándose al hambre, el frío y las enfermedades para sobrevivir tras las líneas enemigas.

El primer volumen de la serie agrupa dos episodios, El orfanato y Hans, que transcurren en 1914 y 1915, respectivamente. Régis Hautière nos presenta a los protagonistas y cómo se organizan para solucionar los problemas básicos y la convivencia. Posteriormente, la irrupción de un soldado alemán convierte la aventura en un conflicto moral más complejo. El aspecto gráfico es muy atractivo gracias a la luminosidad del color y al dibujo de Hardoc, levemente caricaturesco en el retrato de los personajes y más realista en la reproducción de los escenarios, los edificios del pueblo y los árboles y la vegetación del bosque. La emoción y la aventura finalizan en el segundo volumen.

Martha y Alan

Marta y Alan

Se suele asociar el descubrimiento del amor a la adolescencia, pero es una experiencia que puede vivirse con gran intensidad en la infancia. Los protagonistas de esta historia se conocen en la escuela, con cinco años, y una decisión que él toma los convierte en amigos durante la niñez hasta que las circunstancias, alguna dramática, les va separando. Sin embargo, ambos mantienen el  recuerdo profundo de aquellos años cuando ya son ancianos. No se trata solo de amistad. Alan afirma refiriéndose al momento en que descubrió a Martha: “Había tomado la firme convicción de casarme con ella cuando fuera mayor y lo habría hecho.”

Emmanuel Guibert, después de la trilogía de La guerra de Alan y , nos ofrece este emocionante recuerdo de su amigo el fotógrafo y periodista Alan Ingram Cope, del que ya nos había contado sus interesantes experiencias durante la Segunda Guerra Mundial. En estas últimas obras, se interesa por la intimidad del personaje y su estilo adquiere un tono elegíaco. Las anécdotas son sencillas, lo importante es la fuerza con la que se viven cuando se tiene tan pocos años. Las imágenes de Guibert consiguen que sintamos esos recuerdos con la misma emoción que los protagonistas. Para ello se vale de unos cálidos fondos de color crema sobre los que dibuja con gran lirismo y poder de evocación el ambiente de los años treinta del siglo pasado. Los coches antiguos, los jardines de las casas, el interior de la iglesia, todos los escenarios están bañados por una luz dorada y nostálgica. Las ilustraciones a doble página invitan a una lectura detenida para poder sumergirnos en su belleza al tiempo que disfrutamos del texto.

Pólvora mojada

Isabel Kreitz fue galardonada en 1997 como mejor dibujante de cómics alemana en el Festival Internacional de Cómic de Hamburgo. En 2006 adaptó a las viñetas la obra de Erich Kästner El 35 de mayo, que recibió́ el premio Max und Moritz. Posteriormente, dos novelas gráficas, El caso Sorge y Haarmann. El carnicero de Hannover, merecieron el premio Sanderman de la Feria del Libro de Frankfurt en 2009 y 2011, respectivamente. En esta ocasión adapta un relato de Konrad Lorenz, Rohrkrepierer, en el que, desde el punto de vista de un niño, se retrata la vida en el barrio de St. Pauli de Hamburgo al finalizar la Segunda Guerra Mundial.

Pólvora mojada es una novela gráfica de trescientas páginas dividida en dos partes. La primera se centra en la niñez del protagonista Kalle, que tiene nueve años y vive en un modesto piso con su madre y su abuela, que no se llevan bien. El padre está prisionero, regresa, pero no se adapta a la vida familiar. Intenta sacar dinero con el estraperlo, fracasa y decide embarcarse. Ewu, amigo de nuestro protagonista, es hijo de El Muletas, siniestro padre que le maltrata y le obliga a liar cigarrillos. A través de las correrías de los chicos por el barrio vamos conociendo el ambiente sórdido reinante, la pobreza en la que viven los vecinos y los personajes que deambulan por las callejuelas, el muelle o las tabernas. La autora consigue recrear la atmósfera de miseria que contrasta con la alegría de los niños, que viven su vida como una aventura, enfrentándose a las bromas de los chavales mayores y a las exigencias de los adultos. En la segunda parte, los protagonistas han crecido, salen del barrio y la iniciación a la vida adulta les supone enfrentarse a situaciones más complejas y violentas.

Jonas Fink. El librero de Praga

Una vivencia personal lleva a Vittorio Giardino a indagar en la vida cotidiana bajo el sistema comunista en la desaparecida Checoslovaquia. Elige como protagonista a un niño judío de Praga que vive la amarga experiencia de ver cómo arrestan a su padre cuando tiene once años. El secreto envuelve a la acusación, el juicio y el resto de la vida en la que todas las actividades están vigiladas. La condena a diez años de reclusión del progenitor es un estigma para la familia, que sufre un desahucio, pierde los ahorros, padece el aislamiento social y tiene que subsistir miserablemente. La madre se emplea en una fábrica, Jonas no puede seguir estudiando y empieza a trabajar como obrero y después como aprendiz del fontanero Slaveck, que se convertirá en uno de sus protectores. La historia se estructura en una trilogía, que en España se ha publicado en cuatro volúmenes. Los tres primeros se denominan La infancia, La adolescencia y La juventud.

En ellos vamos siguiendo el crecimiento del protagonista, la evolución del sistema comunista, sobre todo en Moscú, y la vida ordinaria presidida por el miedo, la sospecha, la burocracia y el control de todas las actividades sociales. Posteriormente, Jonas consigue trabajar en la librería de Pinkel, que será otro de los personajes tutelares del joven, y recuperará la amistad de los antiguos compañeros de escuela. Estos le admiten como observador en el grupo clandestino Odradek  y se reúne con ellos en el parque de Petrin para cantar y leer textos prohibidos. Uno de los miembros es la misteriosa y rubia Tatiana que se convertirá en su primer amor. Coincidiendo con el cincuenta aniversario de la represión de la Primavera de Praga, quince años después de iniciar el proyecto, Giardino finaliza la trilogía con un impresionante volumen de ciento sesenta y siete páginas. La acción transcurre en el trágico agosto de 1968. Jonas Fink tiene veintinueve años, su madre está ingresada en una residencia, su padre ha muerto y él quiere que se reconozca su inocencia; vive con una joven vietnamita y junto con los amigos experimenta los nuevos aires de aparente libertad. Tatiana regresa de Rusia como periodista y reaviva con él la relación interrumpida al ser alejada de Jonas por sus padres. Al mismo tiempo, las fuerzas reaccionarias van tejiendo una red sobre los supuestos contrarrevolucionarios.

Kampung Boy

Esta novela gráfica nos traslada a Asia, un mundo poco conocido por los occidentales. Precisamente ese fue el motivo por el que Lat, pseudónimo de Datuk Mohammed Norkhalid (1951), concibió esta historia sobre su infancia y su país. El profesor Raúl Rodríguez Ruiz escribe un prólogo clasificador de once páginas en el que explica la compleja historia de la península de Malaca y del estrecho del mismo nombre, de enorme importancia estratégica en todas las épocas. Recorre sucesivos asentamientos desde la Prehistoria, pasando por el imperio budista, el islam en el siglo XIV, la irrupción posterior de portugueses, españoles, holandeses y, finalmente, ingleses que explotan el territorio sistemáticamente y lo convierten en multiétnico trayendo centenares de miles de trabajadores chinos para explotar la mayor mina de estaño del mundo y a enormes cantidades de hindúes para trabajar en las plantaciones del impuesto monocultivo de caucho. Esta información preliminar es muy útil para el lector ya que el autor nos presenta los diez primeros años de su vida, pero desde el punto de vista del niño, sin hacer referencia a los conflictos políticos, como la independencia del país que se produce en esos años.

En cambio, sí conocemos la explotación del estaño a través de la mítica draga, y la recolección del caucho cuando el niño ayuda a su tía. El narrador recrea con mucho humor y con un dibujo espontáneo, a tinta y pluma, los juegos del niño con el padre y sus amigos, la pesca en el río, la disciplina de la escuela, la vida en la aldea y las numerosas ceremonias como el rapado del pelo, la circuncisión o las bodas, en las que se pone de manifiesto la estratificación social.

Zenobia

La guerra, de nuevo, es determinante en esta historia en la que una niña se ve forzada a emigrar para salvar su vida. Su tío la embarca en una lancha abarrotada de gente, hombres, mujeres con la cabezada cubierta con velos, ancianos y bebés.

Un golpe de mar les hace naufragar y, mientras se hunde en el profundo mar, Amina recuerda cuando jugaba al escondite con su madre o le ayudaba a cocinar. También la marcha de sus padres a la ciudad y la llegada de los aviones y los tanques. Morten Dürr nos narra la tragedia de la pequeña protagonista con un montaje paralelo en el que se alternan las escenas en el mar con los recuerdos de su vida anterior. Lars Horneman pone en imágenes el relato con un dibujo sintético y limpio que evita las tramas. El trazo de la pluma delimita con precisión los contornos de las figuras y los escenarios evitando las aristas. Utiliza diferentes colores planos que le sirven para diferenciar los distintos lugares en los que ocurren los acontecimientos.

El azul y el verde predominan en los recuerdos del mar, el dorado de la arena se emplea en las escenas domésticas y un azul y rosa crepusculares se reservan para los pasajes míticos protagonizados por la reina Zenobia. La transición entre estos tres tiempos narrativos fluye de manera natural y demuestra una gran habilidad narrativa por parte del ilustrador. El atractivo visual de las imágenes compensa el tono amargo y de denuncia de la historia, que conviene que sea leída en compañía de adultos para que estos expliquen las circunstancias que rodean a la protagonista.

Juan Gutiérrez Martínez-Conde
Equipo Peonza

 

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