Cada niño tiene su ángel de la guarda

Cada niño tiene su ángel de la guarda.
El de unos es una montaña.
El de otros, un río.
Y el de algunos, un bosque o una flor.

En los momentos de máximo peligro,
el ángel de la guarda da un paso al frente
para ayudar al niño a superar las dificultades.

Cualquiera de los seres vivos de este mundo
puede que salve algún día a un niño.
No abandones a los gatos.
No maltrates a los perros callejeros.
Quizás uno de ellos sea
tu ángel de la guarda.

mentira_2400-37

−Quien vela por ti en silencio te quiere de verdad. Quien proclama que te quiere es mentira.

¿verdad o mentira?
Jimmy Liao
http://barbarafioreeditora.com/jimmyliao/?page_id=147

Un placer inmenso tanto para niños como para adultos curiosos

Los psicólogos creen que la capacidad creativa depende de la memoria y de la habilidad de jugar con el catálogo de experiencias e ideas que cada uno de nosotros conserva en su memoria. Más que eso, la memoria es el salvavidas de nuestro propio ser. De hecho, ¿puede haber algo más fundamental para la identidad que la memoria?

La memoria del elefante es un originalísimo cómic de la escritora Sophie Strady y del ilustrador Jean-François Martin. Original no sólo por su impresionante tamañode 38 centímetros –lo que ya de por sí lo convierte en una especie de delicioso póster narrativo– sino porque mezcla la fascinación de lacuriosidad enciclopédica con profundas preguntas sobre la memoria, la identidad y todo lo que hace que la vida valga la pena.

memoria_1160

Marcel es un elefante viejo y sentimental que se dispone a escribir una enciclopedia para dejarla como legado. Después de ver la construcción de la Torre Eiffel en 1889 y la aparición del primer ordenador Mac en 1998, y de llenar los cien años que separan un acontecimiento de otro con una larga vida de aventuras y triunfos personales, Marcel emprende la “ingente tarea de recoger en una voluminosa enciclopedia ilustrada todo lo aprendido durante su larga y apasionante existencia”.

Pero cuando está a punto de comenzar el repaso de sus muchos años de vida para rebuscar en el inmenso banco de datos de sus conocimientos, encuentra el
salón –el rincón imprescindible para escribir, deliciosamente poblado de un mobiliario moderno de mediados de siglo y de inconfundibles diseños de Eames –inundado de «montones de paquetes envueltos en papel de brillantes estampados», regalos sorpresa de los amigos por su cumpleaños.

memoria_1160-11

 

Según abre los paquetes y comienza a jugar con los regalos que contienen, va cayendo en la cuenta del doble significado de la palabra «presente». Marcel se ve transportado a su pasado y a las numerosas vidas comprendidas en su larga y completa existencia –la época de músico de fama mundial, los tiempos de marinero, el año sabático en Vietnam, la etapa de cuidador de los hermosos jardines de Luxemburgo y la participación accidental en las huelgas y revueltas del histórico mayo francés de 1968.

Marcel llega al último paquete que le queda por abrir, un grueso cilindro de cartón, en cuyo interior encuentra un cartel que reza: «Cuando mayo venga seguiremos nuestra propia senda». Mientras reflexiona sobre el curioso aspecto de viaje en el tiempo de lo que parece un eslogan político de la revolución del 68, advierte que es uno de mayo, día de su cumpleaños. En ese momento, sus amigos salen de detrás de los elegantes muebles para darle una verdadera sorpresa de cumpleaños.

La historia principal está aderezada con curiosidades enciclopédicas tanto sobre elementos de los recuerdos de Marcel, desde música a tecnología, como sobre los elefantes mismos. Aprendemos que el elefante duerme poco por la noche, “casi siempre levantado y en constante alerta” y que por el día echa cabezadas de pie; que un elefante adulto necesita beber más de 100 litros de agua al día y comer entre 100 y 150 kilos de comida dependiendo de la estación; que un elefante no puede saltar y que ha de tener siempre un pie en el suelo; y que a pesar de su enorme peso, alrededor de cinco toneladas, no hace ruido al andar.

memoria_1160-5

La memoria de un elefante es un libro francamente delicioso de principio a fin, una historia conmovedora aliñada con sutiles sorpresas para los jóvenes lectores y los adultos amantes del diseño.

Un placer inmenso tanto para niños como para adultos curiosos.

María Popova
Brian Picking

Emigrantes, Shaun Tan

Uno de los grandes poderes de la narración es el hecho de que nos invite a vivir en la piel de otras personas durante un rato, pero quizás es aún más importante que nos invite a contemplar nuestra propia piel también. Haríamos bien si pensáramos en nosotros mismos como posibles extranjeros en nuestro país natal. Las conclusiones que sacaríamos de ello que no podrían resumirse fácilmente, razón de más para seguir pensando en las conexiones entre la gente y los lugares, y en lo que queremos decir cuando hablamos de «pertenecer» a algún sitio.

emigrantes_1160-3

10 sencillo pasos para atrapar al monstruo escondido en tu armario

1.Prepara un bizcocho. Uno sencillo. A todos los monstruos les gustan los dulces… ¡Y a quién no!

comoatrapar_1160-3

2. Corta en triángulos papel de periódico o de revistas viejas. Fabrica banderines atando todos los triángulos a una cinta muy muy larga.

comoatrapar_1160-4

3. Coloca los banderines, de lado a lado, en el techo de tu habitación. Que quede bonito, ¿eh?

comoatrapar_1160-5

4. Envuelve tu lámpara con papel celofán de colores: azul, amarillo, rojo o los que más te gusten.

5. Cuando todos se hayan acostado, pon el bizcocho cerca del armario y deja que su delicioso olor inunde la habitación.

6. Apaga la luz y escóndete debajo de la cama. Cuenta hasta veinte.

comoatrapar_1160-6

7. El olor a bizcocho hará salir al monstruo. Si tarda mucho, haz este sonido «rrrrr, rrrrrr», como el ronroneo de un gato. ¡Es infalible!

8. Cuando el monstruo salga del armario y se dirija hacia el pastel,
enciende la luz, levanta los brazos y grita: «¡SORPRESA!».

9. El monstruo estará emocionado porque será su primera fiesta sorpresa. Entonces te abrazará y habrás atrapado su corazón para siempre.

comoatrapar_1160-7

10. Si esto no ocurre y se enfada, estamos ante un monstruo verdaderamente MONSTRUOSO. Ya es hora de que grites: «¡MAMÁ!».

¡Llegan los dinosaurios!

¿Te gustan los dinosaurios? ¿Sabrías decir el nombre de cien de estos maravillosos animales? ¿Sabes cuál fue el primero? ¿Cuáles fueron los más altos y largos o los más pequeños de todos? ¿Sabes cuántos de ellos volaban? Si aún no lo sabes, ¡Llegan los dinosaurios! te dará las respuestas a todas estas preguntas.

dinosaurios_1

Eric

Hace unos años tuvimos a un estudiante extranjero de intercambio viviendo con nosotros. A todos nos costaba mucho pronunciar su nombre correctamente, pero a él no le importaba. Nos dijo que le llamáramos simplemente «Eric».

Habíamos pintado la habitación de los huéspedes, habíamos comprado una alfombra nueva y todo eso, queríamos asegurarnos de que le gustara y estuviera cómodo. Por eso no os sabría decir por qué Eric prefería casi siempre dormir y estudiar en la despensa de la cocina.
—Debe de ser algo cultural —dijo mamá—. Mientras esté contento…

sub_eric_study_web

Tuvimos que almacenar la comida y los trastos de la cocina en otros armarios para no molestarlo. Sin embargo, a veces me preguntaba si Eric era feliz; era siempre tan educado que no estoy seguro de que si algo le hubiera molestado se hubiera atrevido a decírnoslo. Algunas veces lo vi a través de la rendija de la puerta de la despensa. Estudiaba con silenciosa intensidad, y yo intentaba imaginar qué debía de pensar sobre la vida en nuestro país.

No se lo había contado a nadie, pero yo siempre había querido tener un visitante extranjero en casa, ¡tenía tantas cosas que enseñarle y sobre las que hablar! Por una vez podría ser la experta local, una fuente de datos y opiniones interesantes.
Afortunadamente, Eric era muy curioso y siempre me hacía un montón de preguntas.

Y, sin embargo, no eran el tipo de preguntas que yo esperaba.
La mayoría de las veces sólo podía responder «no estoy muy segura» o «así son las cosas». No me sentí precisamente muy útil.
Había planeado que saldríamos de excursión cada semana todos juntos, ya que estaba decidida a mostrarle a nuestro invitado los mejores rincones de la ciudad y alrededores. Creo que a Eric le gustaron esas visitas, pero una vez más era difícil saber si realmente era así.

La mayoría de las veces, Eric parecía más interesado en las cositas que iba encontrando en el suelo. A veces eso me sacaba de quicio, pero entonces recordaba lo que me había dicho mamá sobre el tema de las culturas; entonces dejaba de importarme tanto.

No obstante, ninguno de nosotros pudo evitar sentirse desconcertado por la manera en que Eric nos dejó: se marchó de repente un día por la mañana, tras saludarnos con la mano y decirnos adiós educadamente. De hecho tardamos algún tiempo en darnos cuenta de que no volvería.

Durante la cena estuvimos hablando largo y tendido sobre el tema.
¿A alguien le había parecido que estaba disgustado por algo? ¿Habría disfrutado de la estancia? ¿Volveríamos a saber algo de él?

Suburbia_eric_arrival_web

Una sensación de incomodidad llenó el ambiente, como si se tratara de algo inacabado, algo por resolver. Pasamos varias horas preocupados , hasta que alguien descubrió lo que había en la despensa.

Ve, míralo tú mismo, aún está allí después de todos estos años, intacto en la oscuridad. Es lo primero que les enseñamos a las visitas. «Mira lo que nos dejó un estudiante extranjero de intercambio», les decimos.

Cuentos de la periferia, Shaun Tan
http://barbarafioreeditora.com/shauntan/?page_id=169