2 de febrero. Frío

Al salir la luna, lloré.

Una cabeza de ballena asomó de repente en el agua y,
ante mis ojos, se puso a bailar y cantar alegremente.

Pero yo no pude contener el llanto.
¿Es interminable el caudal de desdicha que alberga mi corazón?

Hermosa soledad, Jimmy Liao