Avanzando alegremente a trompicones; comentarios de Jimmy Liao

Pero ¿cómo se aprende a ilustrar? No sé los demás, pero yo empecé haciendo garabatos. Dibujaba al buen tuntún, o por lo menos mis creaciones no obedecían a ningún criterio: me guiaba únicamente por lo que me hacía feliz. Pero no puedes pasar mucho tiempo dibujando solo para divertirte: yo quería progresar, y por eso me puse a estudiar como un loco.

En aquella época en la que aún no existía Internet, la única forma de estudiar otras ilustraciones era yendo a una librería a hojear todos los libros y revistas que pudieras. No perderte las ilustraciones de nadie y comprar los libros que te gustasen, estudiarlos a fondo y reproducir sobre el papel el comportamiento de la gente. ¿Por qué ese trazo es tan vigoroso? ¿Por qué son tan fascinantes esos colores? ¿Por qué resulta tan aguda esa idea? ¿Por qué la composición es tan rotunda? ¿Por qué el tema es tan apasionante? ¿Y la perspectiva, tan insólita? ¿Y las pinceladas, tan mágicas? ¿Y la textura, tan especial? ¿Por qué pueden expresarse así las emociones? ¿Cuál es el punto de fuga de la perspectiva? ¿Por qué la composición es tan rara? ¿Por qué me conmueve esta ilustración?

Y esa, ¿por qué me entusiasma? ¿Por qué una ilustración tan sencilla hace reflexionar a la gente? ¿Por qué una ilustración tan compleja sosiega el espíritu? ¿Por qué esa ilustración está llena de música? ¿Y por qué esta otra lo está de historias? ¿Por qué en esta ilustración puede verse la alegría o la tristeza de su autor?

Como no sabía cuáles eran buenas y cuáles malas, las analizaba todas con detenimiento para intentar comprender el mundo de las ilustraciones. Poco a poco fui aprendiendo. A menudo tenía la sensación de que yo era malísimo y había muchísima competencia, pero continuaba de buen humor esforzándome en la práctica del dibujo.

No hace mucho tiempo, Jimmy Liao