Una de las características del álbum ilustrado y que hace que tanto amemos este género literario, es poder abordar con relativa facilidad argumentos muy difíciles de desarrollar en un discurso que carezca del elemento de la ficción y de la imagen que lo acompañe. Con pocas palabras y una historia que nos engancha podremos tratar temas complejos, incluso filosóficos, tal como acontece con el precioso: El oso que no estaba.

Trama

A partir de un picor aparece un oso que busca saber quién es. Un viaje a través del bosque, y los divertidos, absurdos y reveladores encuentros con otros animales que habitan esta porción de mundo, ofrecerán la respuesta a la investigación existencial del protagonista. Una verdadera píldora de sabiduría sobre lo que es la vida y sobre lo que somos en ella.

Contenidos y Valores

Este álbum es uno de esos que cuando terminas de leer te sientes volando entre las nubes, entendiéndote mejor, aceptando tu esencia y queriendo compartir ese gran hallazgo literario y filosófico con toooodoo el mundo! Así que me aprovecho con gusto de mi pequeño espacio en la blogosfera para compartiros el mensaje tan maravilloso que lanza este libro.

El álbum empieza con una ausencia, la ausencia del oso protagonista de esta historia. El oso no estaba, y en ese no estar de repente aparece un picor y de ese picor aparece el oso rascándose. Y así se empieza a hablar de la existencia de nuestro ser: pasamos de no existir a existir, aparecemos en el mundo, y ese mundo estamos en búsqueda del entendimiento de nuestra aparición y de nuestro yo. Las infinitas preguntas -con la que todo ser humano (¡y oso!) antes o después se topa- “quién soy”, “de donde vengo” y “adónde voy” son las que se le presentan al oso en forma de un sencillo papelito doblado en su bolsillo: ”¿ERES YO?”

Siguiendo las pistas que se proponen en ese mismo papelito el oso empieza a investigar sobre su ser y estar en el mundo, y lo hará gracias a reflexiones que él mismo irá desarrollando y gracias al encuentro con personajes peculiares que animan el bosque. Después de encontrarse con La Vaca Valerosa y con la Lagartija Lánguida, el Oso se cruzará con El Pingüino Pintoresco.

En un encuentro y desencuentro sobre “lo que cuenta” y “lo que puede contar”, nuestro Oso descubre que los números no le importan, no tanto como los colores, las formas, la belleza de lo que vislumbra a su alrededor. El metódico pingüino insiste en contar 38 flores alrededor del árbol y el Oso se propone contar bonitas flores alrededor del árbol “pero bonito no es un número” insistirá el pingüino. El Oso admite que “Puede que no sea un número normal” pero pensar en que las flores son bonitas y disfrutar de su olor le hace feliz. Y eso es lo que importa, eso es lo que el oso quería averiguar.

Diálogos que rozan el límite del absurdo, que recuerdan inevitablemente Alicia en el País de las Maravillas diálogos en el que sutilmente se cuestionan temas tan grande como la aceptación de diferentes visiones del mundo, la apreciación de las características que definen cada ser, el saber que no todos somos iguales, que no somos meros números, sino seres emocionales, que difundimos nuestro peculiar perfume, siempre bello, siempre especial, siempre importante. Hablamos de diversidad, de estética, de creatividad, de fantasía y de pensamiento positivo. 

El último animal con el que se encontrará el Oso será la tortuga, un animal que a menudo representa en la literatura infantil quién consigue llegar a “la meta”, haciendo de su sospechado defecto, la lentitud, una necesaria virtud. Y de hecho escoltado por la tortuga el oso emprende su viaje “Hacia delante” en el que es necesario perderse para poder llegar a la meta. Un mensaje tan simple y tan profundo a la vez que nos hace reflexionar sobre la necesidad de “errar”, y con esa palabra me refiero a su etimología latina que significa el perderse, el vagabundear, el no seguir un camino recto, en este sentido el equivocarse adquiere el significado positivo que siempre deberíamos de reconocerle. Inevitablemente pienso entonces en la gran enseñanza que nos ofrecen a diario l@s niñ@s con su continuo proceder hacia delante en la vida a través de su sistema “ensayo-error” y que les garantiza ese autoaprendizaje guiado a través de sus intereses y emociones: ese sistema es lo que les permite un real conocimiento de su persona y una presencia plena en su vida.

No os desvelo más sobre la conclusión de este álbum, porque realmente creo que es uno de esos libros que hay que tener entre manos, hojear, descubrir, vivir!

Ilustraciones

Las ilustraciones acompañan la evolución de nuestro protagonista: a medida que el oso va investigando sobre su identidad, el bosque se anima con más colores, más flores y más espesor. Una paleta de colores que nos hace respirar el aire mismo del bosque en la que destaca la sonrisa roja que aparece dibujada en todo momento en la cara del oso. ¡Un trabajo precioso!

Para qué y para quién

Un álbum que he comprado para mi y que veo ideal para adult@s. Pero me parece perfecto a usar con niñ@s a partir de los 7, 8 años - estupendo como herramienta a usar en los coles y también en los institutos para abordar cuestiones filosóficas que atañen todo ser y que son importantes investigar en el momento en el que se planteen.

 

 

 

Literatura Respetuosa
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EL OSO QUE NO ESTABA

Marzo 2015 | ISBN: 978-84-15208-69-3 | 48 páginas | Cartoné | 26 x 34 | 18,00€

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