Jimmy Liao estudió arte en la Universidad de Cultura China y posteriormente trabajó en una agencia publicitaria como ilustrador durante muchos años. Tras superar una ardua lucha contra la leucemia en los años noventa, Jimmy se entregó a su arte por entero, y desde entonces ha creado una cuarentena de álbumes ilustrados de los que se han vendido millones de ejemplares en todo el mundo.

En su segundo post para el blog Picture Makers, Jimmy nos habla de la creación de La noche estrellada, una historia de dolor y silencio, valentía y amor. Este espléndido álbum se ha traducido a varios idiomas y ha inspirado un largometraje.

Unos hermosos cuadros inspiran una historia

Un día saltó la noticia de que dos alumnos de secundaria del sur habían planeado escaparse de su casa. Se subieron a una moto y viajaron de acá para allá. De día se divertían y de noche dormían en cobertizos, escuelas y templos.

Sus padres acudieron de inmediato a la policía, y al cabo de unos días los cogieron y los llevaron de vuelta a casa. Los padres de ambos se cruzaron airadas acusaciones. Los de la chica la sometieron a un reconocimiento médico y exigieron una indemnización a los del chico. Pero los adolescentes dijeron que no habían hecho nada malo; se habían limitado a disfrutar de su compañía y a visitar la playa y las montañas del modo más inocente.

Cuando leí la noticia en Taipéi, se me nublaron los ojos. Quería creer que eran sinceros, que lo único que habían querido era pasar juntos unos días y unas noches de una pureza infinita y absoluta. ¿Serían esos días brillantes, relucientes y cristalinos los más memorables de sus vidas? Yo jamás me escapé de casa. Era un chico alelado tímido, y por eso quise que el chico y la chica de mi álbum ilustrado se escaparan. Sí, ¡que llevaran a cabo su gran evasión!

Ese día fui a mi estudio, dejé a un lado todos mis quehaceres y empecé a planear su fuga. Pero ¿adónde podían huir? No lo sabía. Que se fugaran primero, y luego ya se vería.

Al cabo de un mes, había creado un montón de ilustraciones sobre la evasión, pero me vi obligado a interrumpir el trabajo. Tenía que volver al principio y organizarlo todo al detalle: ¿por qué se escapaban? ¿Y por qué juntos? ¿Cómo se habían conocido? ¿Eran compañeros de clase? ¿Cómo eran las casas donde vivían? ¿En qué trabajaban sus padres? ¿Qué relación tenían con ellos? ¿Cuáles eran las circunstancias que los habían empujado a fugarse? ¿Cuándo lo habían decidido? ¿Qué ocurrió después de que terminara su viaje y volvieran a casa? ¿Con qué recursos contaban para poder irse de casa?

Una pregunta llevaba a la siguiente, y tras esta surgían muchas más, y yo no tenía más remedio que contestarlas a todas para continuar. Las ilustraciones se iban sucediento una tras otra hasta formar multitud, y lo mismo ocurría con los textos. Hace muchos años, el director de cine Wong Kar-wai me dijo: “El director tiene la obligación de resolver todos los problemas”. Para ser un creador, hay que resolver todos los problemas relativos a lo que uno crea.

El proceso de creación de La noche estrellada fue como sigue: durante el primer año, produje diez ilustraciones, y diez más a lo largo del segundo año, tras lo cual el grado de dificultad fue en aumento.

Después de largas deliberaciones, seguía sin poder encontrar el modo de urdir un relato bien trabado a partir de las veinte ilustraciones y darles continuidad. No tuve más remedio que pararme a observar, dirigir mi atención hacia otro libro y dejar de lado temporalmente esta historia problemática. Tengo unos cuantos proyectos parcialmente completos que he tenido que interrumpir. Es inevitable que surjan dificultades durante el proceso de creación. Es un “cuello de botella” y, al mismo tiempo, un reto.

Como la creación es un reto que se plantea uno mismo, y no crearías nada que no fuera difícil, es inevitable que surjan cuellos de botella en un momento dado. Cuando miro los múltiples proyectos que he suspendido a medio hacer, siempre tengo ganas de darme una nueva oportunidad de afrontar el reto de completarlos. Pero cuando surgen problemas, a veces lo único que puedes hacer es parar. Si continúas y te ves atrapado en el proyecto, no saldrás del cuello de botella por más que intentes crear nuevas ilustraciones.

En momentos así, lo mejor es trabajar en otro proyecto. Al cabo de un tiempo, cuando estés de otro humor o veas las cosas de otro modo, podrás retomar el proyecto. Es muy probable que hayas acumulado nuevas experiencias o producido ideas revolucionarias mientras trabajabas en otro libro. Armado con nuevos puntos de vista, es más probable que alcances una solución creativa.

Ya hacía casi tres años que trabajaba en La noche estrellada cuando surgió la influencia de Van Gogh, así como la de las obras de Magritte.

Jimmy Liao
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LA NOCHE ESTRELLADA

Marzo 2010 | ISBN: 978-84-93750-62-6 | 128 páginas | Rústica | 19 x 26 | 20,00€

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