Winston Churchill, tras la Batalla de Inglaterra, dijo la célebre frase Nunca en el ámbito del conflicto humano tantos debieron tanto a tan pocos; de haberla conocido, también se la hubiera dedicado a Rosa Parks, la verdadera protagonista de esta historia en la que un niño y su abuelo emprenden un emotivo viaje para visitar el Henry Ford Museum con la intención de ver de cerca un autobús allí expuesto.

Pero el destino de ambos va mucho más allá de la contemplación de un simple vehículo, su verdadero objetivo es adentrarse en unos años de la historia norteamericana en los que el apogeo de la segregación racial hacía vivir a negros y blancos, sobre todo en el sur del país, realidades muy distintas, situación que empezó a cambiar cuando una frágil mujer se cansó de ceder y, ante una injusticia reiterada en el tiempo, tuvo el valor de decir No.

El abuelo relata al niño los hechos acaecidos aquél 1 de diciembre de 1955 con todo lujo de detalles porque él mismo fue testigo directo al ser pasajero del autobús de cuyo asiento Rosa no se quiso levantar; del mismo modo recuerda con emoción las consecuencias de aquella negativa, la detención de la mujer, la multa impuesta y la rebelión de la comunidad negra ante las sucesivas afrentas, respuesta cívica que tuvo como efecto la derogación de una ley racista un año más tarde. Elaborada a partir de unas excelentes ilustraciones que recuerdan el frío realismo de Edward Hopper y que nos trasladan a la época evocada, esta historia nos recuerda que incluso el camino más difícil se inicia con un primer paso. Lo importante es tener el valor de darlo.

José Antonio Quílez
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El AUTOBÚS DE ROSA

Octubre 2009 | ISBN: 978-84-15208-09-9 | 40 páginas | Cartoné | 19 x 30 | 15,00€

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