Nos encontramos ante un gran libro, publicado en 1790. Debemos tener en cuenta que si bien este abecedario estuvo dirigido a los niños y su función fue enseñar a leer, en la actualidad a estos destinatarios les resultaría difícil su lectura, debido a las reflexiones intelectuales que propone y a que ahora la metodología para aprender a leer es otra.

Por ello, creo que el receptor de la edición que la editorial Barbara Fiore realiza de El Nuevo Libro del Abecedario será un lector adolescente o adulto del siglo XXI. Kart Phillipp Moritz concibió el arte como crítica a la alienación social y defendió una educación que incluyese a los excluidos de la alfabetización en aquel periodo: los niños, las mujeres y la población rural. El ilustrado Phillipp Moritz, cercano a la filosofía de Rousseau, colocó al lector como protagonista de su vida. Así, los argumentos que desarrolla en esta obra huyen del cosmos creado por el Antiguo y Nuevo Testamento, postulados pedagógicos, en otros abecedarios y silabarios, en el periodo que a él le tocó vivir.Aunque el libro vio la luz a fines del siglo XVIII, los temas tratados por Philipp Moritz, totalmente renovadores en su época, continúan vigentes.

Este abecedario supuso una revelación pedagógica, ya que el pequeño lector disfrutaría de la conjunción de palabras e imágenes que Philipp Moritz introdujo mediante la técnica del grabado. Las seis imágenes iniciales abordan los sentidos, las dos siguientes, la reflexión y el cuerpo. A partir de la novena, las cuestiones expuestas plantean dicotomías como las relaciones entre personas y animales, la naturaleza pura frente al hombre civilizado, el lujo y el exceso en contraposición a la frugalidad. Desde la decimoctava imagen hasta el final del álbum, aparecen asuntos universales tanto en Filosofía como en Poesía: la vida, la muerte, lo efímero, el orgullo y la desigualdad.

Wolf Erlbruch, ilustrador de El taller de las mariposas , La gran pregunta, El Milagro del Oso, El topo que quería saber quién había hecho aquello encima de su cabeza o El águila que no quería volar, elige para este álbum la combinación de collages con grafito y una cromática en la que los colores tierra contrastan con los marcos verdes de cada una de las páginas, en las que se insertan los textos, configurando un mundo vanguardista y gélido, que magnifica los instrumentos pedagógicos (imágenes + palabras) que Philipp Moritz legó al pensamiento moderno. Concluiré con una de las clarividentes frases, utilizada en la última imagen: «Aplicarse en aprender es una recompensa en sí misma.»

Sara Vicente Mendo

EL NUEVO LIBRO DEL ABECEDARIO

Septiembre 2005 | ISBN: 978-84-15208-11-2 | 64 páginas | Cartoné | 12 x 17 | 12,00€

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