Como el niño que se siente capaz de volar, como el que imagina fantasías liberadoras y reconfortantes, el lector que se adentre en este bellísimo relato descubrirá que un cuento infantil también puede encerrar lecciones asombrosas.

Cada nuevo toque de varita de Jimmy Liao repite el mismo hechizo… Sus libros ilustrados, en apariencia sencillos e inocentes, incluyen en cada página un gesto cómplice, un guiño que los adultos entenderán como se entiende un poema. Es decir: a través de las intuiciones y los sentimientos más profundos.El pez que sonreía es tan leve y optimista como un buen presentimiento.

Su trama se puede resumir en un par de líneas: el protagonista, fascinado por la sonrisa de un pez, comprende que su pequeño amigo debe vivir en el mar. Al liberarlo, es en realidad el humano quien se libera de esas barreras invisibles que aún le impiden ser feliz.Arriesgo un pronóstico: después de acabar este volumen –sobre todo si todavía no le conocen–, le serán fieles a Jimmy Liao durante otras muchas lecturas.

¿Razones? Hay más de una. Lo que diferencia El pez que sonreía de otros álbumes ilustrados no es sólo la calidad del dibujo –Liao posee tanta maestría como encanto–, sino ese sesgo intemporal, propio de las revelaciones o de los sueños más intensos.Cada vez que relumbra el pez con su brillo hipnótico, una fuerza magnética nos lleva a seguir los pasos del narrador, a lo largo de un trayecto que oscila entre la realidad y la imaginación, entre los espejismos y la certeza cotidiana.A mi modo de ver, esta breve lectura provee más entusiasmo que esos libros de autoayuda que se apilan en los grandes almacenes.

Con una luminosidad de crepúsculo y una ternura blindada, El pez que sonreía es un remedio para melancólicos. Y créanme, tomo este elogio de Ray Bradbury porque no dudo de que hay algo bradburyano en el universo de Liao. Al fin y al cabo, su mundo es un extraño lugar en el que la nostalgia, la soledad y el romanticismo están descritos de una manera espléndida.Lean este libro a los más pequeños y comprobarán que las ideas que transmite equivalen a referirse a algo que combina tan bien como el baile a medianoche y los peces verdes que sonríen.

Guzmán Urrero

EL PEZ QUE SONREÍA

Octubre 2010 | ISBN: 978-84-93750-67-1 | 100 páginas | Rústica | 15 x 20 | 18,00€

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