La ilustración tiene la capacidad de recoger en una sola imagen una gama de situaciones que suceden en paralelo, además de construir metáforas y ambientes que de ser plasmados de forma escrita sacrificarían la inmediatez y ligereza conseguida, pues requerirían de varias páginas para transmitir algo parecido. A diferencia del cine, los libros ilustrados no imponen un ritmo de lectura. En un libro ilustrado sin palabras la tentación de verbalizar, de trasladar al lenguaje oral lo que narran las imágenes es una empresa destinada al naufragio que traiciona el sentido de este medio de creación.

Emigrantes es, en su género, el mejor libro que ha pasado por mis manos. Una primera lectura nos sumerge en la perspectiva del anónimo y universal protagonista de la migración, captando con especial maestría la tensión entre la novedad y la pérdida, la incomunicación y la necesidad de comprender aquella realidad que viene a ser su nuevo hogar. En lecturas posteriores, el libro participa de esa permanencia en el cambio que caracteriza al recuerdo. La misma tonalidad sepia de viejas fotografías, recreada con lápices, imprime un registro realista al imaginario universo construido. Tras varias incursiones, ahora podemos detenernos a descubrir cómo Shaun Tan ha construido la historia, en la pericia y sutileza con la cual dispone de los recursos narrativos, en el telón documental y la reflexión que subyace o en las peculiaridades que tiene el género del cual es el mayor exponente: la fantasía social-realista. Emigrantes no se agota en sus lecturas. Su mutismo es afín al silencio del inmigrante, pero también el rasgo que lo hace universal.

Gustavo Puerta Leisse
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EMIGRANTES (2016)

Septiembre 2016 | ISBN: 978-84-15208-91-4 | 132 páginas | Cartoné | 23 x 31 | 24,00€

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