En el libro Imágenes que cuentan de Martin Salisbury hablas de tu gusto por las limitaciones impuestas por la técnica del grabado, y del uso de una gama de color reducida.

En el libro Imágenes que cuentan de Martin Salisbury hablas de tu gusto por las limitaciones impuestas por la técnica del grabado, y del uso de una gama de color reducida. Con el tiempo has ido sintetizando el dibujo cada vez más, y en tus últimos trabajos has llegado a una línea pura con una utilización del color muy pensada y selectiva. ¿Qué crees que te ha llevado a tomar ese camino visual? ¿Qué ventajas le ves como ilustrador al estilo lineal que usas en Agujero frente a estilos visuales en los que domina el color sombreado, como el de tu trabajo Englefjell?

El dibujo lineal es la forma de trabajo que utilizo “por defecto”. Siempre he trabajado así, aunque paralelamente haya experimentado con otras técnicas. En cierto modo, en Agujero he vuelto a mis orígenes, el dibujo lineal simple. Es una técnica restrictiva, pero al mismo tiempo me da mucha libertad. No tengo que pensar demasiado en el estilo porque es una forma de dibujar comparable a la caligrafía: surge de la mente de forma natural y llega al papel a través del brazo. El proceso de crear un dibujo es muy importante. Para mí, la concentración es fundamental. La línea no tiene por qué ser técnicamente correcta, pero sí debe transmitir la “sensación” adecuada. Nunca esbozo una ilustración antes de dibujarla, tengo que dibujarla directamente, porque creo que eso le añade una energía adicional. Y también cierto riesgo, porque puede salir mal.

Utilizo el color para componer, identificar y narrar la historia. Lo utilizo de forma más controlada para conseguir un contraste con el dibujo lineal libre.

Una de las ventajas de este estilo es que puedo sugerir más en lugar de explicarlo todo. El lector tiene que añadir algo al dibujo o a la historia.

Agujero

En varios libros juegas con los personajes mezclando características físicas de animales y humanos de manera muy variada y enigmática. En algunos pones una trompa, en otros la cabeza completa y en algunos solamente un traje de cuerpo entero que simula la piel del animal, una especie de pijama. ¿Qué significa para ti esta vinculación con el mundo animal?

Me gusta mucho dibujar animales. Puedo animarlos de formas distintas que a los seres humanos, y son muy expresivos.

La historia de por qué los perro tienen el hocico húmedo

En No puedo dormir dedicas muchas páginas al zorro, a pesar de que en el texto aparece en un pequeño párrafo mientras hablan el niño y el padre. ¿A qué se debe? ¿Qué simboliza para ti el zorro?

El zorro rojo del que hablaba el texto me fascinó como imagen en una noche de invierno, y convertí mi fascinación en ilustraciones. Como el padre y el niño de la historia están hablando, me pareció correcto que las imágenes reflejaran una historia propia. Puede que la escena refleje algún pensamiento del niño. No lo sé, me pareció que tenía sentido.

No puedo dormir

En tu proceso de trabajo, ¿te sueles planificar a la hora de representar lo que quieres ilustrar o dejas volar el subconsciente?

Gran parte de mi obra surge del subconsciente. Suelo dividir el trabajo en dos fases. La primera fase es un proceso creativo libre durante el cual dibujo o recorto, en el caso de los libros con esculturas de papel. Produzco más material del que necesito. Luego paso a una fase más analítica en la que decido qué necesito y dónde lo colocaré. Cortar y pegar. En No puedo dormir, leí el texto en una etapa muy inicial. Durante el proceso de trabajo, el autor y yo nos reunimos varias veces con el editor, de modo que el texto y la imagen fueron cambiando. Es la forma ideal de hacer un libro ilustrado.

Al principio, los libros en 3D sólo eran un experimento. No puedo dormir fue el primer libro en el que utilicé esta técnica. Al principio, empecé trabajando con un estilo lineal más tradicional y un color plano. Luego lo aparqué durante unos meses para trabajar en otro libro y, cuando volví a ver las ilustraciones, no me convencieron. Años atrás había hecho animación 3D con papel doblado, y se me ocurrió probar ese método de trabajo. Así que lo probé, y el resultado me pareció muy interesante. Al crear las figuras de papel y las ilustraciones, hice una primera aproximación libre al material. La segunda aproximación, más seria, consistió en unir los escenarios, componerlos y fotografiarlos. Esa técnica era nueva para mí: nunca había dado tanta importancia a la luz y las sombras, y la fotografía me obligó a utilizarlas. Fue interesante disponer de una herramienta más. Creo que ese método de trabajo también ha tenido influencia en mi dibujo lineal.

No puedo dormir

Los seis libros que he hecho con la técnica de las esculturas de papel han tenido algo que ver en mi retorno al dibujo lineal. Quería retomar el trabajo simple. Echaba de menos la ilustración. Me gusta experimentar con otras técnicas y jugar con distintas herramientas, pero siempre acabo volviendo al dibujo lineal.

BFE

EL MULERO

Febrero 2016 | ISBN: 978-84-15208-80-8 | 120 páginas | Cartoné | 23,4 x 27,6 | 24,00€

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