Barbara Fiore nos sorprende con este cómic para todas las edades (así lo define el propio autor, y lo corroboramos), publicado en 2010 por la editorial inglesa Nobrow.

Luke Pearson concibió este primer título como presentación del personaje, y de hecho en Reino Unido ya se han publicado dos más (Hilda y el gigante de medianoche y Hilda y la cabalgata del pájaro). En la web de Barbara Fiore puede verse la cubierta del segundo título, pero no sabemos cuándo estará disponible.

Hilda es la protagonista de esta historia, una niña que vive con su madre en una cabaña, en algún lugar de Escandinavia. Un lugar que se nos presenta en un sugerente mapa en las primeras páginas, y en el que podemos encontrar sitios tan intrigantes como “El pinar azul”, “Las ruinas” o “El hoyo”, y a criaturas mágicas, trols, gigantes… Incluso un hombre de madera algo depresivo (por su cabezón y su actitud recuerda al entrañable robot Marvin de Douglas Adams) que entra y sale de la cabaña cuando le parece para tumbarse junto al fuego.

Hilda se dedica a correr aventuras, como dormir en la tienda de campaña cuando llueve. Como su madre, quiere ser dibujante, así que se marcha a la montaña a dibujar rocas acompañada de Brizna, un cruce entre zorro y ciervo de color azulado. Sin embargo, una de las rocas que encuentra resulta ser un trol (una roca trol, para ser precisos), así que después de dibujarlo, decide colgarle una campanilla en la larga nariz para detectar su presencia si les persigue por la noche (que es cuando los trols cobran vida). El sueño, sin embargo, vence a Hilda, y cuando despierta, se siente perseguida. En su huida por el bosque, va a parar a la casa del hombre de madera, una cabaña de diseño muy acogedora, en la que él, sin embargo, no está a gusto: “En mi casa soy demasiado consciente de todo y no me siento cómodo” (definitivamente, recuerda a Marvin). El hombre de madera, gracias a su afición por terminar los libros, explica a Hilda que el trol únicamente quiere que le quiten la campanilla, lo cual hace que la aventura termine felizmente, de nuevo bajo la lluvia y acampando frente a su casa.

El dibujo de Luke Pearson es muy limpio, de colores uniformes y contrastados, y contornos muy definidos. Podría recordar el estilo de Max o Paco Roca, por citar un par de casos que todos tenemos en mente. En cuanto a su universo, como bien dicen en Publishers Weekly, recuerda mucho al mundo mágico y panteísta de Miyazaki, a los Mumin de la finlandesa Tove Jansson (trols al fin y al cabo…), y también a las criaturas imposibles de Shaun Tan.

En el mundo que Luke Pearson ha creado para este personaje, Hilda, podemos encontrar seres tomados de la mitología, como gigantes, espíritus o trols, distorsionados de tal manera que se convierten en criaturas originales que descubrimos con asombro. El resultado es un universo muy interesante, tanto por las criaturas que lo habitan como por la simbología y los paisajes que se nos revelan en la imagen y en los textos, que nos dejan con la sensación de estar ante un enigma, de que algo se nos escapa y tenemos que volver a comenzar desde la primera página, para ver qué captamos en sucesivas lecturas.

Como bonus track, en las últimas páginas encontramos los interiores del libro que estaba leyendo Hilda al comienzo de la historia,Trols y otras criaturas peligrosas. Y un detallado dibujo de su mesa y su estantería, llena de objetos, libros y curiosidades. Bien pensado, este rincón se parece un poco al estudio de su creador…

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HILDA Y EL TROL

Octubre 2013 | ISBN: 978-84-15208-42-6 | 44 páginas | Cartoné | 21 x 30 | 16,00€

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