Nuestro pequeño protagonista, Álex era un cerdito con bastante apetito; se pasaba todo el día comiendo, o pensando en comer; picando entre horas, sin respetar los horarios establecidos y saludables, lo que hacía enfurecer a su mamá; Álex pensaba que ella era muy estricta, y de camino al río para lavarse, encontró unas sabrosísimas e irresistibles bayas; no obstante, al intentar alcanzar dicho manjar aparecerá un sorprendente imprevisto: un enorme monstruo, muy hambriento también, que intentará engullir a Álex.

El cerdito tendrá que usar su ingenio para evitar que el monstruo lo devore; de esta forma, intenta engañarlo argumentándole que más adelante sí que encontrará ese suculento y exquisito manjar; la paciencia del monstruo se va acabando hasta que de repente, un sorprendente y original giro en la historia, que no vamos a desvelar, hace que Álex aparezca felizmente en casa.

De nuevo, Carl Norac vuelve a sorprendernos con una obra delicada, humorística y filosófica que como afirma parece ser todo un acicate y atractivo para la infancia; tierna, lúdica e instructiva, la narración se ve complementada por la, a su vez, delicada y figurativa ilustración, que nos va acompañando a lo largo de todo el recorrido, con llamativos y radiantes colores, ofreciendo visuales imágenes de las palabras expuestas; constituyendo, eso sí, cada página o ilustración un auténtico cuadro, por su composición, plasticidad y maestría. En definitiva, la obra se resume como un cántico a la maestría y sabiduría de las mamás.

MONSTRUO, NO ME COMAS

Septiembre 2006 | ISBN: 978-84-93481-14-8 | 30 páginas | Cartoné | 30 x 25 | 15,00€

Comprar