Yo era mucha cosas diferentes: amasaba cruasanes con caras felices en una pastelería que abría de madrugada, pintaba cuadros de buhardilla a la orilla del Sena, pilotaba funiculares. He sido el cuidador de una isla desierta.

Así, con la presentación de uno de los protagonistas, comienza este pas des deux narrado en primera persona: la historia de un encuentro gobernado por el azar. El, sobre su monociclo destartalado, con sus ejercicios en la acera; ella, con sus mazas, haciendo malabares, justo enfrente, al otro lado de la calle. Fue entonces cuando sucedió el traspié de la tropecista contra el bordillo, “nadie tropieza como ella”, y el brinco de él para salvarla en el último momento del tranvía azul. Así se conocieron, como consecuencia de una pirueta imposible.

La historia narra pues el encuentro azaroso de una peculiar pareja; de un amor que hunde sus raíces en los tropiezos de ella, y en ellos se asienta. De su desenlace nada diremos.

El bello texto de Jorge Gonzalvo está acompañado de las ilustraciones de Elena Odriozola, cuyas estilizadas figuras recuerdan las de las ánforas de la antigua Grecia, en una páginas o doble páginas maravillosamente compuestas, con escasos elementos, en las que nada falta y nada sobra. Juegan las ilustraciones con el blanco y la gama diversas de grises en las tenues sombras que proyectan sobre el papel; en algunas de ellas, hacia el final del libro, las figuras casi desaparecen acercándose a la abstracción.

La perfección de las líneas, el aprovechamiento de las texturas, las delicadas tramas, el acabado perfecto de recortes e incisiones, las sombras sobre el fondo: todo contribuye a crear una sensación de armonía y de serenidad. En la maestría con que Elena Odriozola traza sus líneas, en sus imágenes de hermoso clasicismo, leves como plumas, se filtra su pasión por el arte y la decoración, su ansia de perfección.

Hay que destacar además la perfecta sintonía entre las ilustraciones y el texto, que se abrazan con la misma sencillez con que esta historia intimista lo hacen los protagonistas, sin afectación, pero sin rechazar un punto de sofisticación y de elegancia, en busca ambas, palabras e imágenes, de la perfección formal, literaria y estética.

Como resultado, una maravilla de buen gusto, y un regalo para la vista. Donde quiera que los ojos se posan, el gato esfinge, el piano de cola, la vieja gramola, sugeridos por las palabras; o la alta ventana que llega al jardín y la matiza, hallan descanso y deleite.

José Luis Polanco

TROPECISTA

Abril 2013 | ISBN: 978-84-15208-30-3 | 32 páginas | Cartoné | 19 X 24 | 24,00€

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