Las emociones en los niños: Vacío de Anna Llenas

Hoy queremos recuperar una sección que habíamos dejado un poco abandonada en el blog y que para nosotros es tan importante como las recomendaciones para tener una alimentación saludable: los cuentos en la cocina.

Y lo hacemos para hablaros de un nuevo cuento que ha llegado a nuestras manos para no marcharse nunca, porque nos ha encantado: Vacío de Anna Llenas.

Se trata de un magnífico álbum ilustrado por Anna Llenas, editado por Barbara Fiore Editora, y que, una vez más (Anna Llenas ya nos emocionó con El Monstruo de Colores) nos traslada al universo de las emociones infantiles y nos ayuda a conocerlas y conocernos mejor.

 

¿Cuántas veces nos habremos preguntado cómo les explicaríamos a nuestros hijos la forma de enfrentarse a una pérdida?

Seguramente muchas. Pero, realmente ¿sabemos enfrentarnos nosotros a la falta de algo o alguien? Las emociones intensas, son tan difíciles de controlar como de explicar incluso para los adultos, pero los niños cuentan con menos fórmulas para comprender que como se sienten es normal.

Los niños tienen emociones, igual que los adultos, pero muchas veces se acercan a ellas por primera vez y no las entienden. Nuestro papel como padres, debe ser ayudarles a comprender que es lógico estar triste o sentir ganas de llorar cuando algo o alguien se va. Que a todos nos duele el estómago con el vacío y la pena. Está claro que debemos protegerlos de la tristeza, pero también está bien que sepan enfrentarse a ella y saber que existe sin más, y que es totalmente normal.

En El Monstruo de Colores, del que hablamos aquí, Anna Llenas nos acercaba al mundo de las emociones infantiles de la mano de un maravilloso personaje que cambiaba de color dependiendo de lo que sintiera en cada momento. Eso nos permitía trabajar con nuestros hijos las diferentes emociones y que las identificaran con colores.

Ahora, en Vacío, nos acerca al sentimiento de pérdida de la mano de Julia, una niña pequeña, feliz y con una vida tranquila y normal, que un buen día pierde algo muy importante en su vida…y experimenta por primera vez la sensación de vacío.

La autora lo ilustra magníficamente como un agujero en el estómago que la hace sentirse triste y perdida, porque no comprende qué ha sucedido de repente en su mundo. No nos explica qué ha perdido Julia, pero ni siquiera hace falta. Su mundo ya no es el que era.

Ahora debe enfrentarse a su nueva vida sin aquello, y debe aprender a superar ese vacío que ha dejado su desaparición. Al principio Julia no sabe cómo hacerlo. Siente frío, enfado, caos a su alrededor, y trata de llenar ese vacío de muchas formas, pero no logra calmar esa sensación, y eso la hace más infeliz y vulnerable. Un buen día decide parar de buscar. Ese día llora mucho, hasta que exhausta comprende que ese vacío no se llenará desde fuera, que es necesario llenarlo desde dentro. Y empieza a explicar cómo se siente, a expresar sus miedos y su tristeza…y ese vacío se va llenando de color, de música, de magia infantil.

Julia consigue así volver a conectar con su entorno. Comprende que los vacíos forman parte de nuestra vida desde que nacemos, pequeñas y grandes pérdidas, que nos ayudan a ir a convirtiéndonos en las personas que somos.

 

Perder a un amigo porque se cambia de colegio o de ciudad, a una mascota, un juguete que significa mucho para ti, o a una persona muy importante en tu vida, es algo que todas las personas vivimos en algún momento de nuestra vida.

Este libro nos ayudará a nosotros, sus padres (abuelos, tíos, hermanos mayores…), a tener herramientas para evitar que el vacío se convierta en un problema al que no ven salida los más pequeños.

Tenemos que estar a su lado para que entiendan lo importante que es que expresen lo que sienten, que cuenten lo que piensan a las personas que les quieren, porque son las que pueden ayudarles.

Es una nueva joya de la literatura infantil para aprender a tratar de una forma dulce y tranquila los procesos de dolor de niños y mayores ante una pérdida.

Está formado por más de 70 páginas, con dibujos sencillos de trazos infantiles, en los que se combinan perfectamente los colores a medida que cambian las sensaciones de la protagonista.  Las tapas son rígidas y gruesas, con un troquel en la portada que simula el agujero del estómago de Julia. Un acabado muy bonito, para un libro muy interesante. Merece la pena leerlo!

Reseña del blog: La cocina de las ideas