Estudió artes gráficas en Bélgica entre 1990 y 1997, con especialización en el grabado: Aprendí distintas técnicas: litografía, aguafuerte, xilografía… Era un ambiente abierto y artístico, y me sentí inspirada. Empecé a dibujar mucho y mis esbozos se volvieron figurativos, narrativos, de modo que fueron evolucionando hacia lo que se conoce como ilustración.

Al hablar de su manera de enfocar el trabajo, confiesa: No siempre se me da muy bien expresarme con palabras; prefiero hablar a través de mis imágenes. Lo que me rodea me inspira muchísimo, todas esas cositas que van marcando la diferencia. me gusta plasmar situaciones y matices en mis dibujos. El tema principal de un cuento es, a veces, lo menos importante; no es más que un pretexto para contar otras muchas cosas. Cuando era estudiante le influyó una combinación ecléctica de artistas, incluyendo a Henri Rousseau, Tamara de Lempicka, Dominique Ingres y Richard Diebenkorn, así como ilustradores de la talla de Jacques de Loustal, Jean-Claude Götting, Lorenzo Mattotti y Ana Juan.

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