1. Soy un oso muy amable
06, Octubre 2015
La silueta peculiar resultó ser no solo una criatura sino dos siluetas sentadas una encima de la otra. Eran la Vaca Valerosa y la Lagartija Lánguida. La Vaca Valerosa era una vaca larga y blanda con forma de sofá. O también se podría decir que era un sofá largo y blando con la personalidad de una vaca. Era una vaca muy simpática. Y también era un sofá muy simpático. La Lagartija Lánguida era una lagartija delgada que llevaba un traje arrugado. Estaba cómodamente sentada, como siempre, encima de la Vaca Valerosa, fumando un gran puro. Era demasiado perezosa para caminar. Era demasiado perezosa para levantarse. Era demasiado perezosa incluso para sentarse. A veces conseguía caerse, pero solo si la distancia era muy corta.
–Hola –dijo el Oso. –Hola, Oso –lo saludó la Vaca–. Me alegro de verte. –¿Me conoces? –le preguntó el Oso. –Por supuesto –sonrió la Vaca. El Oso se rascó la cabeza. –¿Y yo te conozco a ti? –Casi seguro que sí –respondió la Vaca. –¿Somos amigos? –quiso saber el Oso, esperanzado. –Claro que lo somos –le aseguró la Vaca, sonriendo de nuevo. –¿En serio? –El Oso aplaudió satisfecho y se volvió hacia la Lagartija Lánguida. –¿Tú y yo también somos amigos? La Lagartija dio una profunda calada al puro y, tras una larga pausa, respondió: –Somos viejos amigos. Era una buena noticia. Hacer nuevos amigos estaba bien, pero hacer viejos amigos estaba mucho mejor. –A ver si podéis decirme una cosa. –El Oso bajó la voz y se inclinó hacia ellas. –Necesito que seáis sinceras. ¿Soy un Oso amable? –Eres el Oso más amable que jamás he conocido –le respondió la Vaca. El Oso se sonrojó. –Me lo imaginaba –dijo.
A continuación, sacó el papelito del bolsillo y anotó: 1. SOY UN OSO MUY AMABLE –Y ahora, tengo que irme –dijo el Oso. –¿Adónde vas? –le preguntó la Vaca. –A averiguar si yo soy yo. –Espero que lo seas –dijo la Vaca. El oso que no estaba Autor: Oren Lavie / Ilustrador: Wolf Erlbruch