Doctor Ink y el cielo estrellado
28, Septiembre 2015
Cuando nos quedamos dormidos empezamos a soñar, pero no decidimos lo que soñamos. Si no lo decidimos nosotros, pues, ¿quién lo decide?
En un lugar muy, muy, muy remoto del mundo vive un escritor que tiene mucho más trabajo que todos los escritores del mundo. Se llama Doctor Ink. El Doctor Ink se dedica a escribir las historias que cada noche sueñan todos los habitantes del mundo. ¡Imaginaos la cantidad de sueños que tiene que escribir! Algunas noches sus historias no llegan a tiempo y hay alguien que se queda sin soñar. El Doctor Ink tiene demasiado trabajo y no puede con todo. Escribe toda clase de historias. Por eso soñamos que jugamos con nuestros amigos o que conseguimos algún premio, y a veces nuestros sueños también son tristes.
Los Sicu introducen los sueños que escribe el doctor Ink en una máquina especial que los convierte en caramelos. Guardan los caramelos en unas bolsitas verdes y vuelan por todo el mundo para meterlos en las bocas de la gente que está durmiendo. Éste es el trabajo de los Sicu. Los Sicu son casi ciegos, pero tienen un oído muy fino. A la hora de repartir sueños aguzan el oído y, cuando oyen que alguien dice: «Buenas noches», salen corriendo en su dirección. Pero a veces hay alguno que se pierde.
Si los Sicu se pierden mientras reparten los sueños, no sirve de nada que el doctor Ink haya terminado de escribir sus historias a tiempo. Los Sicu no tienen un trabajo sencillo. Akhiro Nishino Doctor Ink y el cielo estrellado