Sin un gato al que abrazar, no había nada que la animara…
30, Enero 2017
No tenía ganas de levantarse para asearse ni de prepararse la comida. No tenía ganas de arreglarse las cejas ni de salir de casa. No tenía ganas de estar con sus amigos ni de hablar con nadie. No tenía ganas de seguir tomando decisiones ni de pensar en el futuro, ni siquiera en lo que haría al día siguiente. No tenía ganas de quejarse ni de amar. No tenía ganas de enfrentarse al mundo.
Mi querido gatito, Jimmy Liao