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El autobús de Rosa

Casi 70 años nos separan de aquella noche en la que Rosa Parks produjo un punto de inflexión en la historia de la humanidad. Su rebelión no fue violenta, no gritó ni movió un solo músculo. Solo permaneció sentada, en un mundo en el que permaneciendo sentada se arriesgaba a recibir una respuesta violenta. ¿Qué pensará una niña que nazca justo hoy cuando, en unos años, cuando pueda comprenderlo, alguien le explique cómo trataban unas personas a otras por el simple hecho de tener un color de piel diferente? Esto nos cuenta El autobús de Rosa, el día en que Ben descubre esta terrible historia y la de cómo Rosa Parks fue la chispa con la que se logró encender la mecha que acabó en una explosión social. Ben casi no puede creerlo cuando su abuelo le cuenta que en 1955 los negros eran considerados menos que humanos, casi menos que perros. Por desgracia, la realidad es que sí podemos creerlo porque 70 años más tarde, aunque nos parezca increíble, la lucha continúa. La mecha sigue ardiendo, aún necesaria. Libros como El autobús de Rosa son chispas necesarias para que la mecha no se apague y para que no olvidemos las atrocidades cometidas. Pero sobre todo, para que no se sigan cometiendo. Fabrizio Silei escribe esta historia desde el punto de vista del niño que inocente y perplejo pasa el día con su abuelo; y Maurizio A.C. Quarello la ilustra con sus magníficos óleos, en color para el presente y en blanco y negro para el terrible pasado.