Esta historia, tal como ha sido narrada hasta ahora, es cierta…
20, Febrero 2017
La he oído contar varias veces y siempre a personas cuya fiabilidad no puede ser puesta en duda. Tuve incluso el privilegio, durante unos instantes, de sostener en mis manos una vieja fotografía del jardín de las pajareras. Detrás de un pálido árbol de magnolias, se entreveían algunas pajareras completamente vacías. Es probable que la foto fuera posterior a la decadencia del palacio. El final de la historia, sin embargo, nunca es el mismo. Hay quien dice que Valentina se pasó el resto de sus días enseñando en vano a hablar a un común mirlo de bosque. Hay quien dice que se quedó dormida encima del huevo y lo rompió, y que a causa de la desesperación lloró todas las lágrimas que tenía y después se vio obligada a sonreír para siempre.
Otros dicen, en cambio, que el ave que salió del huevo era en verdad el pájaro que habla, pero que no tenía nada que decirle. La pajarera de oro, Anna Castagnoli y Carll Cneut