¿Cómo se ilustran los sonidos?

Romana Romanyshyn y Andriy Lesiv explica cómo fue el proceso creativo de Fuerte, suave, murmurado. Cuentan cómo representaron visualmente el mundo de los sonidos y unieron armoniosamente lo cognitivo con lo filosófico.

«Nuestro libro vino precedido por un trabajo de investigación muy riguroso —contó Romana Romanyshyn—. Tuvimos que entender de qué manera se podía representar el sonido, dado que es invisible, no se puede ver. Exploramos las distintas formas en que el arte ha abordado el sonido y lo ha transmitido plásticamente. Uno de los pioneros en la interacción entre geometría, color y sonido fue Vasili Kandinsky, que desarrolló toda una teoría sobre la reproducción gráfica del sonido; por eso, nos apoyamos en su obra, en la que los sonidos tienen sus propios colores y formas. Kandinsky hablaba del fenómeno de la sinestesia, cuando diferentes factores de la percepción humana operan al mismo tiempo. Por ejemplo, cuando escuchaba música, Kandinsky veía manchas de color, la visualizaba».

Fuerte, suave, murmurado empieza con el instante en el que se produjo el Big Bang, cuando «en el principio era el silencio» y luego hubo un estruendo (hay incluso un enlace en el que se puede oír la explosión). «Al principio el libro tenía que ser narrativo, habíamos pensado en los protagonistas y en sus nombres, también en los diálogos —añade Romana Romanyshyn—, pero, a medida que avanzábamos, entendimos que era superfluo, porque el énfasis no tenía que recaer en eso. Así que descartamos lo de los personajes. La tendencia global se caracteriza por priorizar la brevedad del texto, la eliminación de todo lo superfluo y en la importancia del diseño.

En su libro los lectores encontrarán una representación de la estructura del oído humano, los diferentes tipos de voces, así como información sobre los sonidos más suaves y más fuertes que llenan el mundo, datos divertidos sobre cómo oyen los animales, la lengua de signos para sordos. Es curioso descubrir que la potencia de un concierto de rock y el llanto de un bebé no se diferencian mucho. Al final el lector se sumerge en el silencio como el que se oye cuando se arrastra un caracol, cruje un papel o late un corazón.

Este dúo de creadores afirma que el libro forma parte de un díptico. La próxima entrega está dedicada a la visión y a la percepción visual de la realidad. «También surge del deseo de mezclar el género de la no ficción con la filosofía. Además de explorar el sentido de la vista, también ahondaremos en que cada cual tiene su propia visión del mundo y lo mira a su manera», explicaron los artistas.

 

Fuerte, suave, murmurado
Romana Romanyshyn y Andriy Lesiv

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